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Corridas ‘a la Tica’ finalizan el 4 de enero

Miedo y adrenalina atraen a los toreros al redondel de Zapote

Actualizado el 31 de diciembre de 2008 a las 12:00 am

 500 improvisados ingresan por día a la plaza a desafiar a los animales

 Póliza obliga a la organización a endurecer medidas de seguridad

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Miedo y adrenalina atraen a los toreros al redondel de Zapote

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Cada día de corridas a la tica 500 toreros improvisados –hombres y mujeres– buscan saturar su cuerpo de adrenalina y enfrentar el peligro que implica acercarse a un animal de hasta 700 kilos en el redondel de Zapote, San José.

Este tradicional espectáculo se inició el pasado 25 de diciembre y terminará el 4 de enero.

Allí, 250 personas pueden en cada jornada –ya sea a las 3 p. m. o a las 8 p. m.– provocar a un animal bravío, cuya fuerza y movimientos rápidos hacen brincar con gran agilidad a más de uno la barrera de más de un metro de altura que rodea la plaza.

David Rodríguez, de 21 años y vecino de Guadalupe, Goicoechea, fue uno de los toreros improvisados que participó el pasado martes 29 de diciembre en el espectáculo.

“Esta es mi primera vez. Siempre había visto los toros por televisión y este año decidí venir a divertirme”, dijo Rodríguez.

Él muchacho contó que su deseo es sentir la emoción de tener al animal de frente y experimentar el miedo que esto provoca.

Este impulso –a pesar de que parezca extraño– embarga a jóvenes y adultos que viven fuera del campo, alejados de la actividad ganadera y tienen vidas “comunes”.

Un ejemplo de ello fue la participación del atleta olímpico Nery Brenes como torero improvisado en la corrida del martes en la tarde. “El toro es un animal grande y da miedo”, expresó emocionado Brenes, quien puso a prueba su velocidad con estos animales.

Ese día los improvisados se enfrentaron a 22 toros trasladados desde Guanacaste, de las haciendas Santamaría y Los Cascabeles.

Asimismo, el espectáculo taurino de Zapote atrae a “profesionales” en este campo.

Ese fue el caso de Andrey Cisneros, de 21 años, quien llegó a San José desde Santa Cruz, Guanacaste, para demostrar sus habilidades como montador.

“Me crié con ganado y a los 14 años me inicié en esto –la monta–. Me gusta porque me divierto con el animal y tengo una sensación de energía bonita”, dijo Cisneros.

Lesiones leves. El joven guanacasteco afirma –riéndose– que esta actividad es segura y que en estos años solo ha sufrido de costillas rotas y una herida en la cara.

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Este año las corridas de toros se han caracterizado por una mayor rigurosidad de las medidas de seguridad para los toreros, debido a la existencia de una póliza que cubre los accidentes en el ruedo.

“Son requisados para que no entren alcoholizados, con armas y para que no vistan de manera inadecuada”, dijo Mario Guadamuz, coordinador de la plaza.

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