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Ministro de Transportes promete mayores controles y planos para retomar trabajos

MOPT considera imposible que este Gobierno acabe la trocha

Actualizado el 28 de enero de 2013 a las 12:00 am

Obra se volvería a poner en marcha a partir del tercer trimestre de este año

Presidenta es optimista y afirma que seguirán con la vía como prioridad

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El ministro de Transportes, Pedro Castro, dejó claro que la Ruta Juan Rafael Mora Porras, conocida como la trocha fronteriza, no se terminará en este Gobierno.

Para que no quedara duda, dijo que espera que, cuando la mandataria Laura Chinchilla entregue su banda presidencial –el 8 de mayo del 2014–, la obra podría estar avanzada en, al menos, un 40%.

El ministro aclaró que trabajan en los procesos de contratación para retomar las obras varadas desde el año pasado, luego que el 4 de mayo del 2011 la propia gobernante denunció en la Casa Presidencial que habían ocurrido actos de corrupción en los procesos de contratación de maquinaria.

“La meta es contratar los diseños, ejecutarlos y poder comenzar por lo menos la contratación de las obras en el tercer trimestre de este año”, puntualizó a este diario .

Por su parte, Chinchilla expresó que “la historia de la ruta 1856 no ha acabado. Sí ha demostrado funcionalidad. Por supuesto. En algunos tramos se puede circular con normalidad”.

La mandataria agregó que la vía en la frontera permite “tareas de vigilancia y para comunicar poblados de la zona. Sigue siendo una obra que se justifica desde el punto de vista de protección de la soberanía y del desarrollo de esa región”.

La emergencia nacional. La trocha nació como respuesta de la Presidencia de la República ante las tensiones con Nicaragua por la disputa de la isla Calero –Pococí–, luego que en el 2010 el Gobierno denunció una invasión a ese territorio.

Costa Rica acusó a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, Holanda, por considerar que ese país lesiona la soberanía nacional.

Como parte de las acciones ante esa intromisión y como una estrategia defensiva, la administración de Chinchilla impulsó la construcción de la vía 1856 para conectar los poblados y vigilar la frontera.

Pero, pronto, afloraron irregularidades, en vista de que la figura de emergencia nacional bajo la cual se inició la obra permitió procesos de contratación abreviados por al menos ¢23.000 millones del presupuesto del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) sin que se aplicaran adecuados controles.

Un año después de que Chinchilla inauguró la ruta en construcción, la utilidad es mínima y el deterioro aumenta día con día.

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Para Castro, la situación es simple: si se quiere hacer la obra con planos y con procesos de contratación claros, se requiere tiempo, y ese tiempo va más allá de mayo del 2014, cuando acaba la presente administración.

Aun así, la presidenta afirmó que la obra “va para adelante” y recalcó que la trocha “tuvo un único problema: la mala gestión en la construcción que llevó a debilidades en la supervisión y que generó los repudiables actos de corrupción”. ColaboraronCarlos Hernández, Álvaro Murillo y Esteban Oviedo.

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Esteban Mata

emata@nacion.com

Periodista de Política

Periodista de Política. Bachiller en Periodismo por la Universidad Latina. Cronista parlamentario y reportero de investigación premiado por el TSE, la Defensoría de los Habitantes y colaborador de medios internacionales.

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