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El MAC debe seguir adelante

Actualizado el 09 de junio de 2012 a las 12:00 am

No trato de minimizar un cumpleaños, pero sí de ponerlo en su justa proporción

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El 30 de mayo pasado, presenté mi renuncia irrevocable al ministro de Cultura y Juventud, Manuel Obregón, después de un movimiento viral en redes sociales, donde las fotos de un quinceaños llevado a cabo en el Jardín Escultórico del Museo de Arte Costarricense (MAC) en abril del 2011 fueron posteadas innumerables veces.

Esta campaña de desprestigio, mentiras y ataques me afecta en lo personal y en lo profesional y, por ello, siendo consecuente con mis principios y valores, prefiero dar un paso al lado.

Si bien asumí mi responsabilidad como directora, considero que esta fue la culminación de una serie de ataques constantes en la prensa y en las redes sociales contra mi persona orquestada por exfuncionarios del Museo con la presunta colaboración de funcionarios actuales de la institución, entre muchas otras personas.

Este ataque final fue llevado a cabo siete días después de la denuncia de una serie de irregularidades halladas en la contratación y en la ejecución de los trabajos de renovación del edificio del MAC, así como la desaparición de obras de Francisco Amighetti y de Tomás Povedano. Este faltante fue detectado durante un inventario que iniciamos, por primera vez, y que pretende detallar con veracidad y transparencia el estado de la colección, patrimonio de todos los costarricenses y que ha sido denunciado ante las autoridades pertinentes.

La “nefasta” fiesta obedeció a un derecho de uso de las instalaciones que es política de la actual administración, para que empresas y grupos interesados en aprender acerca del arte costarricense puedan hacer uso del Museo fuera de su horario.

Este es un mecanismo completamente legal por medio del cual el Museo, que recibe un presupuesto reducido del Estado, pueda recibir insumos y formar alianzas estratégicas para fortalecer sus proyectos educativos. Dicha práctica también es realizada en todos los museos del mundo.

La semana pasada, Andrea Solano, de La Nación, publicó, sin consultarme, un artículo basado en la copia de un supuesto contrato, sin validez alguna pues no estaba aprobado por la Junta Administrativa del MAC ni firmado por mí.

El contrato real firmado y aprobado por la Junta, del 7 de abril de 2011, estipula claramente que se iba a realizar una visita guiada y una cena a estudiantes en el Jardín Escultórico del MAC. Entre las actividades, además de la visita guiada por una funcionaria del Museo, la profesora de Arte del colegio daría una charla. No hubo peligro ni daño causado al Museo ni a las obras exhibidas en ese momento.

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Histeria. Considero que esta “histeria” orquestada alrededor de este lamentable cumpleaños, ha sido sacada completamente de toda proporción debido a que, a pesar de que una semana antes de mi renuncia di a conocer junto al ministro Obregón denuncias mucho más serias, estas informaciones ocuparon espacios muchísimo menores en los medios de comunicación que el lamentable cumpleaños, el cual no estoy tratando de minimizar, pero sí de poner en su justa proporción.

En el 2010, recibí un Museo abierto sin seguridad alguna, con abundantes goteras en la edificación, con el sistema eléctrico desconectado, sin Internet, con la contabilidad y las actas atrasadas y muchos problemas administrativos más, como un doble pago por ¢20 millones a una empresa constructora que incumplió su contrato con el Estado y el pago de prohibiciones indebidas a los anteriores jerarcas.

Las obras (nadie sabe cuántas existen con certeza) de la colección y que están en el acopio, están urgidas de mantenimiento y restauración como bien lo describió nuestro curador José Miguel Rojas en su artículo publicado en La Nación el pasado 18 de mayo.

Llegué a un Museo cerrado por más de dos años y con una historia de ser un espacio muerto, exclusivo, elitista y con una visitación mínima, el promedio anual era de 13.000 personas. Pocos artistas tenían derecho a exhibir y pocos visitantes eran atraídos. Decidimos transformar esta lamentable situación e invitar al pueblo a que conociera su Museo.

En estos 25 meses, hemos tenido una visitación récord de 149.000 visitantes; 31 exposiciones; 90 conferencias, conciertos, seminarios y congresos; 158 talleres artísticos, atendiendo a 25.445 estudiantes y a 250 oficiales de la Fuerza Pública.

A través de alianzas estratégicas establecidas con más de 30 instituciones, logramos el patrocinio en especie equivalente a más de 70 millones de colones ($138.000) en apoyo al proyecto educativo “Arte como Herramienta de Prevención, Inclusión y Regeneración”, desarrollado en comunidades de alto riesgo social.

Lamentablemente, todo este importante y positivo trabajo institucional no es divulgado, pero sí lo es un error que reconozco y asumo con responsabilidad al presentar mi renuncia, a pesar de que sé que hay otros responsables y que los están investigando.

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