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Crítica literaria

Literatura ‘gourmet’

Actualizado el 21 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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Literatura ‘gourmet’

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Utilizando una receta exótica para Costa Rica, la nueva novela de Rafael Ángel Herra, D. Juan de los manjares , combina la gran tradición donjuanesca con la gastronomía, la filosofía y con parodias de la novela rosa y la novela policial.

La figura de Don Juan tiene una larga tradición literaria.

A ella han contribuido Tirso de Molina, Molière, Byron, Mozart, Zorrilla y otra centena de autores.

A esta ilustre lista se une ahora el Don Juan de Herra, un protagonista que recuerda al de El perfume , obra del escritor y guionista de cine alemán Patrick Suskind, en su forma de comprender la realidad, y en particular a las mujeres, a través del sentido del gusto.

Los capítulos de seducción culinaria, que Herra no duda en aderezar con deliberada cursilería, se intercalan con episodios de la investigación de los homicidios de algunas de las amantes de D. Juan –perpetrados, por supuesto, con un cuchillo de cocina–, una campaña de publicidad liderada por D. Juan que pretende crear una supermodelo para incitar al consumo de productos de lencería, y las roñosas aventuras de cantina de los amigos del protagonista, conocidos como “los miserables”.

El poco confiable narrador de esta novela irrumpe repetidamente en la narración.

Lo hace para advertir al lector que su lectura es un acto de voyerismo, y que, como todo mirón morboso, deberá complementar con su imaginación los fragmentos que apenas atisba por el ojo de la cerradura de la puerta.

Ya avanzada la novela, se vuelve evidente que los materiales de trabajo de Herra –el sexo, la cocina, la intriga policial, los diálogos de cantina– no son más que condimentos que alegran con su rutilante artificialidad la discusión de asuntos como la naturaleza del deseo y su papel en la sociedad de consumo, o de la construcción casi culinaria que hacemos de la realidad a través de lo poco que conocemos o tenemos a mano –en la despensa, diría el mismo Herra–.

No prestar atención a las evasivas pistas o a los deliberados vacíos, puede llevarlo a uno a la conclusión de que la solución de la intriga policial resulta demasiado simple o artificial.

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Hay que tomar en cuenta, sin embargo, el espíritu paródico que nutre esta obra, en la que las cosas no son lo que parecen.

En una novela de metaficción como esta, la atención del lector es llamada constantemente hacia su acto de lectura.

¿Qué es lo que hacemos cuando leemos una novela rosa o una novela policial?

Alejada de la tradicional novela realista común entre nuestros autores, la obra D. Juan de los manjares se aventura en un ámbito lleno de riesgos que exige del lector participación e interpretación, más que una simple lectura, para poder ser degustada apropiadamente.

El gourmet se distingue del comensal común en que se preocupa más por explorar en su imaginación el proceso de preparación del platillo que por el simple impulso de saciar el hambre.

En ese espíritu exploratorio es que debe leerse esta novela insólita del escritor y filósofo costarricense Rafael Ángel Herra.

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