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Liberación Nacional y el futuro de Costa Rica

Actualizado el 19 de abril de 2012 a las 12:00 am

En el PLN estamos preparados para elevar la condición éticade la política

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En la historia del Partido Liberación Nacional, como ocurre en todas las organizaciones políticas del país, no todo ha sido positivo y edificante. Se han cometido errores y aún se cometen, y estos deben ser analizados y juzgados con la positividad de la ley y la radicalidad de la ética, pero es soberbio llenarse de odio por esos errores, y pontificar sobre el bien y el mal, como si se fuera un dios. Estoy convencido de que la ética constituye una prioridad nacional, y nadie, ni persona ni grupo alguno, puede pretender ser el exclusivo tribunal desde donde se juzgue a los demás.

Los costarricenses honestos –que somos la inmensa mayoría–, los jueces de la República, las Iglesias, grupos sociales, partidos políticos y los medios de comunicación, debemos establecer una gran alianza, crítica y autocrítica, en favor de la ética en la gestión pública. Este es un reto que involucra a todos. Es una tarea común que debemos enfrentar juntos; por eso coincido con lo afirmado por los obispos católicos de Costa Rica, en su Carta Pastoral de Cuaresma , cuando insisten en la urgencia de promover un diálogo permanente sobre los temas más álgidos y complejos.

Desafíos. Construir una sociedad inclusiva, crear un Estado eficiente, intensificar la apertura comercial, mejorar la calidad de la educación, invertir más en ciencia y tecnología, erradicar la pobreza extrema y reducir la desigualdad son algunos de los desafíos que debemos enfrentar, elevando al mismo tiempo los parámetros éticos de nuestras actuaciones. En Liberación Nacional así lo entendemos y estamos preparados para elevar la condición ética de la política, pero debemos hacerlo con seriedad, no con soberbia ni odio, no como si tuviésemos el monopolio de la honestidad, sino respetando a las personas y contribuyendo a que cada una eleve la calidad moral de su vida.

Quien conozca la trayectoria del liberacionismo y del Partido Liberación Nacional sabe que lo anterior no son palabras que el viento se lleva. Nacido al calor de grandes batallas a favor del derecho al sufragio y del bienestar del mayor número de costarricenses, forjado en el crisol de ideas poderosas y de las mejores tradiciones intelectuales y culturales de Costa Rica, Liberación Nacional supo crecer y desarrollarse hasta convertirse en el más grande partido político del país. Desde los días de la abolición del Ejército y la creación del Instituto Costarricense de Electricidad, hemos realizado grandes obras y estamos en capacidad de volver a hacerlo. Es cierto que los problemas nacionales son complejos y profundos, pero Liberación Nacional es un partido político maduro que de sus errores y de sus aciertos sabrá obtener soluciones modernas, responsables y eficaces a los desafíos que enfrentamos los costarricenses.

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Ni el populismo de la izquierda, ni el extremismo liberal ni la tentación estatista forman parte de nuestro patrimonio intelectual y político. Liberación Nacional es un partido moderado y progresista, una guía para la acción, no un recetario de dogmas. Hemos avanzado en apertura comercial y políticas sociales; ahora debemos construir una plataforma de bienestar humano que asegure la paz social y el desarrollo sostenible de la economía. Solo con una economía en crecimiento y sólida estabilidad fiscal, podemos edificar una Costa Rica desarrollada y socialmente inclusiva. Lo principal es que los ciudadanos reciban los bienes y servicios a que tienen derecho en tiempo y con calidad, no importa si son empresas públicas o privadas las que los producen y distribuyen; lo esencial es que lo hagan bien, con altos parámetros éticos y que beneficien al mayor número de personas.

Reposicionar la ética. Se equivocan quienes debido a errores de miembros del Partido Liberación Nacional pretenden deslegitimarlo como interlocutor válido y visionario. Se equivocan aquellos que con un enfoque unilateral de la ética, buscan aprovechar diversas informaciones periodísticas para denigrar a Liberación y hacerle creer a la gente que este partido es un feudo de criminales y corruptos. La verdad es muy distinta. Personas honestas y personas deshonestas existen en todos los partidos políticos, grupos sociales e instituciones; por eso la tarea de reposicionar la ética es un desafío común de los costarricenses, no importa el partido al que pertenezcan o las creencias que sustenten. A pesar de la desazón y el pesimismo que se percibe en la ciudadanía, Liberación Nacional sigue siendo la mejor alternativa política de Costa Rica. El poder de nuestras ideas y de nuestros ideales permanece intacto. Nuestra alianza con el pueblo costarricense ha sido forjada palmo a palmo en la lucha sin descanso por una sociedad mejor; por eso Liberación es el partido político de la modernidad, el partido que se inspira en el más alto ideal de una sociedad democrática: ser libre y ser justa. Sé muy bien que Liberación Nacional sabrá, como tantas veces en el pasado, sacar la fuerza necesaria para llevar más progreso y bienestar a todos los costarricenses.

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