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Letras de cambio

Actualizado el 18 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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No todas las empresas públicas pueden trasladar a los consumidores sus ineficiencias. Para las que no son monopolio y tienen que competir, su precio lo define el mercado. Eso obliga a estas empresas a buscar, internamente, eficiencias y ahorro de costos; a enfocarse en satisfacer a todos sus clientes, en lugar de buscar privilegios para unos pocos. Si no lo hacen, mueren.

El INS es uno de esos casos. Ahora le toca competir y el cambio se nota. El servicio al cliente ha mejorado y los precios de las pólizas de seguro han bajado. Don Guillermo Constenla ha hecho una muy buena labor en reestructurar la institución, en búsqueda de eficiencias y mejoras. A tal punto que ahora el INS tiene jugosas ganancias, cerca de 300 millones de dólares en los últimos dos años.

Ahora viene la pregunta: ¿Qué se hace con todo ese dinero? Por ley, el INS debe entregarle un 25% de sus utilidades al Estado. El resto le queda para su capitalización. Es decir, para que pueda crecer y seguir siendo competitivo. Dentro de su estrategia, don Guillermo propone que el INS invierta ese dinero en comprar empresas de seguros en otros países de Centroamérica. Su argumento es que el INS es “(') una ballena en un territorio muy pequeño”.

Pero, a mí me surgen varias dudas sobre esa estrategia. ¿Qué pasa si al INS no le va bien en esa aventura por Centroamérica? ¿Quién asume las posibles pérdidas? ¿Qué ganamos los costarricenses con tener un INS muy grande compitiendo en Centroamérica? Si le va muy bien en esos mercados, ¿sentirá el INS que el Istmo también se le hizo pequeño a la ballena, y tendrá que buscar otros mares?

Como en todas las empresas, cuando se tienen utilidades, son los accionistas los que deciden que hacer con ellas. En este caso, los costarricenses somos los accionistas del INS y, por lo tanto, los que deberíamos decidir qué hacer con sus utilidades. Como estamos en una democracia, el Gobierno es quien nos representa, y a quien le toca definir qué hacer con esas utilidades. El Gobierno bien podría decidir que la mejor opción para todos los costarricenses es que el INS se expanda a Centroamérica. O bien podría buscar otro uso para ese dinero, como por ejemplo la idea que ha lanzado Otto Guevara de que se utilice para la remodelación de la carretera a San Ramón. O también se podría pensar en construir más escuelas u hospitales.

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El Gobierno debería hacer un análisis profundo de qué proyectos generan la mayor rentabilidad, sobre todo desde el punto de vista social. Eso mismo debería hacerlo con las utilidades que presentan las demás empresas públicas en competencia, como los bancos estatales, telefonía del ICE y Fanal. ¿Se quiere tener empresas públicas más grandes, o mejores servicios en áreas donde hoy tenemos enormes deficiencias?

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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