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Letras de cambio

Actualizado el 04 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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La visita del presidente Barack Obama ha causado un trastorno en el país. Asueto para los funcionarios públicos. Calles cerradas o con tránsito restringido. El aeropuerto cerrado por varias horas. Bancos y sistema de transferencias electrónicas sin funcionar.

Helicópteros militares surcando por los aires de la ciudad. Personal de seguridad estadounidense por doquier. La Fuerza Pública concentrada en darle seguridad al presidente de Estados Unidos (EE. UU.) (y a nosotros, ¿quién nos va a defender?).

Un despliegue pocas veces visto en nuestro país. Todo este trastorno implica un costo para el país. En términos de tiempo, producción y ventas perdidas, horas extras pagadas para sacar la labor, más gasto de combustible por las presas, y otros. Pero todo eso se debería compensar con sacarle el máximo provecho a la visita del líder de la economía más grande del mundo.

El presidente del país a donde se destina casi la mitad de nuestras exportaciones y de donde importamos otro tanto. El país de donde vienen más de la mitad de turistas e inversionistas extranjeros a dejar dólares y a generar trabajo. Incluso ahora nos está financiando buena parte del déficit fiscal, ya que dos terceras partes de la última colocación de eurobonos del Gobierno quedó en manos de estadounidenses.

Por más que se diga que su economía ya no es tan fuerte, y que deberíamos ver hacia otras latitudes para diversificar nuestro comercio, EE. UU. sigue siendo, y seguirá siendo, por un buen tiempo más, muy importante para nuestra economía.

La cercanía geográfica, el estar en la misma franja horaria y tener rutas de logística ya establecidas, hacen que sea mucho más fácil comerciar con ellos que con las otras grandes economías mundiales (Europa y Asia). Otro punto a favor de la visita del señor Obama es que esta se enfocará en la discusión de aspectos económicos.

En ese sentido, pareciera haber un cambio en la estrategia hacia el área centroamericana. De casi una negación de que existíamos (políticamente), o al menos de que éramos mínimamente importantes para ellos, ahora nos dan algo de pelota.

Antes, para lo único que nos volvían a ver era para solicitar que lucháramos militarmente contra el tráfico de las drogas – problema, de por sí, causado por ellos–. Ahora, pareciera que están un poco más interesados en que nos vaya bien económicamente.

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Por fin pareciera que están entendiendo que si a nosotros nos va bien, a ellos también. Implica un mercado más grande para la venta de productos estadounidenses y menos migrantes hacia allá a buscar oportunidades. Mejor ambiente económico y social implica, además, menos problemas políticos para EE. UU. en su región vecina.

Espero que este cambio estratégico-político sea real, y le podamos sacar el máximo provecho, como país y como región, a la visita del señor Obama. Como dicen, las oportunidades pasan, pero depende de la habilidad de cada uno para sacarles provecho a las mejores.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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