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Letras de cambio

Actualizado el 06 de abril de 2013 a las 12:00 am

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¿Debe el Estado meterse en todo tipo de negocio? La participación del Estado dentro de las economías siempre ha sido cuestión de debate a través de los tiempos. En un principio esa participación se limitaba a la provisión de bienes meramente públicos, como la seguridad. Más adelante el Estado incursionó a la provisión de otros bienes, digamos que semipúblicos, como educación o agua potable. En otros tiempos, la participación llegó a ser mucho más activa, incluyendo la producción de todo tipo de bienes. Recordemos Codesa.

Luego de muchos fracasos de empresas públicas, la tendencia giró hacia una participación más limitada del Estado en la actividad económica. En esta ola "privatizadora" los resultados tampoco fueron 100% exitosos. En no pocos casos se pasó de un monopolio público a uno privado, con pocos beneficios para los consumidores. Ahora, pareciera que el péndulo se regresa. Se escucha cada vez más gente diciendo que el Estado debería tener una mayor participación en la provisión de bienes y servicios en la economía.

Cómo esa idea está calando cada vez más, se puede ilustrar con un reportaje que salió hace un par de semanas en este periódico. Este trataba sobre la idea que planteó una empresa extranjera de construir un megapuerto en el Caribe tico. Este serviría para recibir grandes barcos trasatlánticos con contenedores, y luego traspasarlos a otros barcos más pequeños. Es un proyecto que no tiene nada que ver con el comercio costarricense. Es un negocio en el que la empresa extranjera invertiría mucho dinero, con la esperanza de hacer un buen negocio. De paso, generaría empleos y otros negocios para los ticos, y además pagaría impuestos. El periodista lo que le pregunta al presidente de Japdeva, de manera insistente, es que, si hay negocio, ¿por qué no lo hace el Estado costarricense?

Para responder la pregunta, habría que pasarla por varios filtros. ¿Es un proyecto que está entre los planes estratégicos de largo plazo del Estado? ¿Tiene el Estado costarricense alguna ventaja comparativa sobre empresas privadas para hacer el proyecto o para operarlo? ¿Tiene el Estado los recursos para invertir en un proyecto de esta magnitud? Si los tiene, ¿es este proyecto el de mayor rentabilidad económica o, especialmente, social? En el caso de este megapuerto, me parece que la respuesta obvia a todas las preguntas es NO.

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Ese es el tipo de análisis que deberíamos hacer para evaluar los "negocios" en los que el Estado se quiera meter, o en que ya está metido. Esto incluye fábricas de licor, refinadoras de petróleo, bancos, compañías de seguros, generación eléctrica, construcción de carreteras, puertos, aeropuertos, etc. En algunos casos puede que el análisis dé positivo. En otros puede que no. En ese caso, habría que ver si el rol del Estado es más de supervisor o regulador, que de constructor u operador.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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