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Letras de cambio

Actualizado el 08 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

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¿Está tan mal la situación como para la cantidad de protestas, y a ratos tan violentas, que vemos en la calle? Según el Estado de la Nación , las protestas se han incrementado significativamente durante el gobierno de doña Laura. ¿Significa que estamos mucho peor que antes? ¿Se justifica el malestar que se refleja en la población?

Las cifras macroeconómicas nos indican que Costa Rica no está tan mal. La producción crece a una tasa similar al promedio histórico. Si bien hay un déficit externo, este se financia con una entrada importante de inversión extranjera directa. El tipo de cambio está estable. La inflación de precios sigue siendo de las más bajas de los últimos 40 años. Además, el salario de los trabajadores, tanto el mínimo como el reportado a la Caja, crece por encima de la inflación.

No parece, entonces, que se justifique tanto descontento por el nivel de ingresos. Lo visto el Black Friday y lo llenos que se ven los “moles” y los grandes supermercados durante estos días, parecen corroborar esa hipótesis. Además, según los datos más recientes de la Encuesta de Hogares del INEC (ENAHO), el ingreso promedio por persona aumentó en el 2012 para todos los sectores de la población (ricos y pobres).

Sin embargo, se sabe hay otras cosas que no están tan bien en Costa Rica. Sigue habiendo un 20% de familias pobres y la repartición del ingreso es muy desigual. Los sectores más tradicionales (agricultura, industria local y construcción) crecen mucho menos que la industria de exportación y los servicios. Eso significa que hay muchos trabajadores que no se benefician del crecimiento de la producción nacional.

Según la ENAHO, el 20% de las familias con mayor ingreso se llevan poco más del 50% de todos los ingresos del país. El ingreso de esas familias es 11 veces mayor que el de las familias más pobres. Además, los que viven en el Valle Central ganan en promedio tres cuartas partes más que los que viven en la región del Atlántico. ¿Podrá ser, entonces, que la raíz del descontento popular es el aumento en la desigualdad? Aunque mi ingreso crezca, si el del vecino aumenta más, no estoy contento.

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Otra hipótesis seria por el lado del actuar del Gobierno. ¿Será que el problema es la falta de efectividad del Gobierno en resolver los problemas de la gente? ¿Seguirá la gente esperando que sea el Gobierno el que los saque de la pobreza? ¿O será, más bien, que el pueblo cree que saliendo a la calle a protestar logrará sacarle algo al Gobierno? ¿Y que cuanto más violenta sea la protesta, más se puede lograr? ¿Habrá cabecillas que se han dado cuenta de que a estas protestas se les saca algún muy buen negocio, político o económico?

Son preguntas tan complejas, que, mientras más lo pienso, más dudas me surgen.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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