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Letras de cambio

Actualizado el 20 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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Lo primero que nos enseñan a los economistas es que la economía trata del estudio de cómo satisfacer necesidades que son ilimitadas, con recursos que son escasos. Esto es, la economía trata de analizar como se organiza una sociedad para que sus miembros le puedan sacar el máximo provecho a lo que tienen disponible. Para eso hay que contestar las típicas preguntas del qué, cómo y para quién. Con los recursos disponibles, hay que decidir qué producir, cómo producirlo y para quién producirlo (cómo se distribuye). El problema no es fácil de resolver, ya que los gustos y preferencias de las personas son complejos, las condiciones suelen ser cambiantes, y hay muchas variables involucradas al mismo tiempo.

El sistema capitalista que predomina en el mundo actual resuelve ese problema a través del sistema de precios. La gente decide qué quiere (para quién), a través de la compra de bienes y servicios. Eso la manda la señal a los productores para que sepan qué producir. Dependiendo de los precios de materias primas, maquinarias, tierra, y otros recursos, los productores deciden cómo producir, buscando las mejores técnicas.

El sistema ha resultado ser el más eficiente, hasta el momento, en resolver el problema económico. Sin embargo, tampoco es perfecto. Existen circunstancias en que el sistema de precios no es bueno para resolver, sobretodo, la pregunta del para quién. Por ejemplo, en los casos de donación de órganos, pretender asignar un órgano disponible (que son muy escasos) mediante un sistema de subasta vía precios, seria poco ético. La asignación de órganos a través de decisiones administrativas (por medio de un burócrata) tiene el problema de que usualmente se cae en corrupción. Por ello se han desarrollado modelos que empatan donantes con recipientes, de una manera que sea transparente y sostenible. Esto significa que el modelo determina cuál es el mejor candidato posible para recibir un órgano, dadas sus características, necesidades, ubicación, etc.

Por el estudio de este tipo de problemas es que Lloyd Shapley y Alvin Roth fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía de este año. Se les premia por el aporte que hacen al estudio del problema económico, al incorporar distintas facetas del comportamiento humano en los modelos de escogencia. Mediante el mejoramiento del diseño de mercados, con aplicaciones muy pragmáticas, estos economistas han contribuido a resolver de manera más efectiva el problema económico en muchos casos concretos. Nos han recordado también sobre la importancia de incorporar más el estudio del comportamiento humano en nuestro análisis sobre cómo resolver el problema económico. Más estudio ‘micro’, menos ‘macro’.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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