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Letras de cambio

Actualizado el 29 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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Corren aires independentistas en Cataluña. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, no ha llegado a un acuerdo con el presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, por lo que ha decidido convocar a elecciones adelantadas en Cataluña. Con eso quiere provocar un referéndum, para que el pueblo catalán decida si quiere o no independizarse de España.

La justificación para tomar esta decisión viene de la negativa de Rajoy de reformar los estatutos fiscales. Los catalanes sienten que aportan mucho en recursos fiscales al Gobierno central español, sin recibir a cambio la misma proporción de vuelta. En Madrid consideran que Cataluña debe aportar solidariamente a las otras regiones más pobres del país. Buena parte del pleito es quién maneja los impuestos que se recaudan. Los catalanes quisieran que se les dé el mismo estatus que ya tienen los vascos y navarros, pero Madrid no quiere aflojar.

Pero también hay que reconocer que existen razones históricas y políticas detrás de esto. Artur Mas recibió mucha presión de parte de sus compatriotas en la marcha de más de un millón de personas en La Diada del 11 de setiembre. Ese día, precisamente, se recuerda en Cataluña la caída de Barcelona en manos de tropas españolas en 1714, y la consecuente abolición de las instituciones catalanas.

Hay quienes dicen que Cataluña no podría prosperar como Estado independiente, por ser muy pequeño. Pero la verdad es que Cataluña tiene casi el doble en población que Costa Rica y del tamaño de Suiza en población y territorio Y Suiza es uno de los países con el ingreso per cápita más alto del mundo.

Yo no dudo que los catalanes, con su fama de trabajadores y austeros, puedan sobrevivir en el largo plazo y hasta llegar a ser eventualmente como Suiza. Dicen que los catalanes, de las piedras hacen panes. Pero, en el plazo inmediato, la cuestión sí que se les pondría muy difícil. Son tiempos de crisis económica en Europa. La baja en el comercio que sufriría Cataluña, al hacérsele mas difícil vender y comprar de su principal aliado actual (el resto de España) sería un golpe muy duro a una finanzas que ya de por sí están alicaídas. Tampoco es claro que la Unión Europea los acepte como miembros de forma automática.

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Por otro lado, España también perdería. Cataluña le aporta una quinta parte de su producción y otro tanto en impuestos. Perder esos ingresos le haría un hueco aún más grande a una España muy endeudada.

En tiempos en que las fronteras físicas entre países son cada vez menos importantes, suena raro que una región quiera convertirse en país. Pero aquí hay dos cosas que se combinan: el pulso político y la queja típica de los ciudadanos de que el Gobierno les quita más en impuestos de lo que este les devuelve en obras y servicios.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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