Jugar con miedo

Hoy en día, el juego libre sin estructura es casi inexistente. La inseguridad ciudadana ha hecho que muchos padres recluyan a sus hijos en las casas y los llenen con tecnología para entretenerlos. Discovery Home & Health abordará este tema en el especial La infancia perdida.

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Jugar escondido, saltar cuerda o “mejenguear” en el barrio hasta que mamá diera la orden de entrar a la casa porque se había hecho de noche, son nostálgicos recuerdos para quienes hoy tienen más de 30 años de edad.

Las generaciones actuales tienen cada vez menos oportunidades de vivir experiencias como esas. Sobra decir que el mundo y los juegos han cambiado. Esta evolución generacional es el que ha querido retratar La infancia perdida , un documental que Discovery Home & Health transmitirá este domingo 27, a las nueve de la noche.

En la actualidad, la mayoría de los menores se entretienen dentro de sus casas. Son los videojuegos, las computadoras y el Internet, los pasatiempos preferidos de los pequeños de hoy. Sus papás, preocupados por los altos índices de violencia en las calles, prefieren mantenerlos encerrados, lejos del peligro. Para atenuarles el aburrimiento, muchos les dan a sus hijos los llamados “juguetitos tecnológicos”.

Los productores de Discovery Home & Health están conscientes de que el tema afecta la vida cotidiana de las familias modernas. Por ello, en su nueva producción usted podrá ver los testimonios de padres, educadores, médicos, psicólogos y sociólogos al respecto. Por su puesto, también hablarán los niños.

Límite a la creatividad

Durante una hora, los productores examinarán con lupa cómo la sociedad ha llegado a esta situación. Para ello se valdrán del testimonio de investigadores especializados en juegos, así como de experimentos únicos diseñados específicamente para este programa. Además se contará con ejemplos de la vida de varias familias.

Según el sitio oficial de Discovery Home & Health, una sección del documental se centrará en analizar el impacto en el cambio en las prácticas de juego.

Por ejemplo, se ha visto que los menores de hoy son la primera generación del mundo occidental para quienes el juego es una actividad construida y dirigida por los adultos, en lugar de ser algo libre o espontáneo, como solía ser años atrás. Incluso, muchas veces, cuando estos pequeños consiguen salir de la “prisión” hogareña en la que se encuentran, lo hacen bajo la supervisión de sus cuidadores.

El miedo a dejar a sus hijos solos es tal que en algunas naciones se han dado casos de papás que llegan al extremo de colocar localizadores con tecnología GPS en las mochilas de sus hijos cuando han accedido a enviarlos a campamentos de verano, o los dejan salir con sus amigos.

En el programa, los especialistas también explican cuáles secuelas físicas y psicológicas se podrían presentar si los niños no juegan al aire libre.

Hasta ahora, el mensaje común es que la falta de ejercicio al aire libre se traduce en obesidad. Sin embargo –apunta Discovery Home & Health– reveladoras investigaciones sugieren que existen vínculos entre la falta de juego y una serie de males como la ansiedad y la depresión. El encierro de los niños podría afectar su autoestima, el desempeño escolar, así como afectar la memoria y profundizar el déficit de atención. También podría afectar las destrezas del lenguaje, la habilidad para tomar decisiones, la creatividad, la velocidad en los procesos mentales y el desarrollo del lóbulo frontal del cerebro.

¿Queremos seguir por el mismo camino? ¿Existen alternativas para que nuestros hijos vivan seguros y al aire libre? ¿Cómo se puede encontrar un punto de equilibrio? El documental La Infancia perdida podría arrojar luz sobre estas y otras interrogantes. 1

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Noticia La Nación: Jugar con miedo