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Baja escolaridad, escasa experiencia y ausencia de garantías crediticias limitan el impulso empresarial

Jóvenes tienen pocas opciones para financiar nuevos negocios

Actualizado el 11 de septiembre de 2013 a las 12:07 pm

El sueño emprendedor de los jóvenes se topa con barreras para acceder al crédito tradicional, así como el alto fenecimiento de empresas en el sector pyme. Pese a ello, el talento se abre camino y buenas ideas germinan

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Ser emprendedor es un reto por sí mismo, pero tener menos de 25 años y soñar con abrir su propia empresa, lo es aún más. Al menos así piensan varios especialistas y los mismos jóvenes que coquetean con una idea de negocio o están ya dando sus primeros pasos. Las escasas posibilidades de acceder a sistemas de financiamiento es el principal reto con el que se enfrenta esta población, pues no basta con tener un buen proyecto entre manos si se carece de los recursos económicos para ponerlo en marcha.

Daniel Méndez, estudiante de Ciencias y Biotecnología de la Universidad Nacional (UNA) –quien está desarrollando una empresa llamada Reuti-piña, para sacarles provecho a los residuos agroindustriales de esta fruta– lo resume así: “Si uno no cuenta con dinero, es muy difícil seguir adelante. En mi caso, yo sí he tenido el respaldo de la incubadora de la UNA y he encontrado apoyo financiero tras haber ganado algunos concursos, pero no muchos tienen las posibilidades”.

En realidad, en Costa Rica escasea el capital semilla, capital de riesgo y redes de ángeles inversionistas para impulsar el emprendimiento. Entonces, el camino más viable es un préstamo con una entidad bancaria o de desarrollo que ofrezca menores tasas de interés y plazos flexibles. En este sentido, la juventud queda en desventaja.

Danilo Montero, director ejecutivo de la Asociación Costarricense para Organizaciones de Desarrollo (Acorde), explica que, a diferencia de un empresario constituido, es complicado otorgar financiamiento a los emprendedores, especialmente si carecen de garantías prendarias, fiadores que los respalden y experiencia en los negocios.

“Acorde presta a negocios, no a proyectos. Eso es así, porque nosotros tenemos líneas de crédito de bancos para prestar a nuestra clientela. Por lo tanto, tenemos que recuperar la plata para pagar los préstamos que nos dan. Si un emprendedor requiere más tiempo para salir adelante, no se lo puedo dar”, afirma Montero.

Por su parte, el programa BN Desarrollo del Banco Nacional está ofreciendo ahora más facilidades a los emprendedores jóvenes que, por lo general, entran en la categoría de micro y pequeños empresarios, sostiene su director corporativo, Víctor Acosta.

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Sin embargo, la cantidad de beneficiarios con créditos otorgados por esta entidad, menores de 25 años, representa solo 1,2%. El dato no debería extrañar si se toma en cuenta que según estadísticas del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), la edad promedio del emprendedor en el país, es de 35 años.

Ilusiones truncadas. Según Acosta, cuando un joven demuestra tener una excelente idea de negocio, cumple con los requisitos, pero no tiene garantías, puede calificar para recibir el respaldo de hasta un 75% del fondo de garantías del Sistema de Banca para el Desarrollo.

Sin embargo, como al principio de toda empresa, los ingresos son insuficientes para cumplir los requisitos que se les pide para formalizar un crédito, asumir gastos legales y pagar aspectos como cargas sociales, muchos de estos emprendimientos quedan en el papel.

En ese sentido, estudios formales del MEIC estiman que el 90% de las mipymes en Costa Rica fracasan en sus dos primeros años.

Guillermo Acuña, director del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), está convencido de que muchos de los emprendedores jóvenes no alzan vuelo porque, además de no ser sujetos de crédito, carecen de la formación y el acompañamiento requerido para montar un negocio.

A su juicio, esta realidad es más visible en zonas rurales y en poblaciones no escolarizadas que, en vez de desarrollar verdaderos emprendimientos, caen en el autoempleo.

Cambios en proceso. En el último Informe mundial del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), del 2010, se evidenció que los emprendimientos en Costa Rica, en su gran mayoría, son poco competitivos e innovadores, no exportan y generan empleo de baja calidad.

Aunque esta realidad no ha variado de forma drástica, el economista Marcelo Lebendiker, presidente de la Asociación Incubadora Parque Tec, opina que en los últimos dos años el país ha venido construyendo un ecosistema de apoyo al emprendedor que tarde o temprano generará frutos.

Él se refiere a las acciones tomadas a partir de la Política Nacional de Emprendimiento, acordada en el 2010, que pretende articular los esfuerzos institucionales, públicos y privados, en este campo.

A grandes rasgos, esta política se enfoca en tres etapas: fomentar la cultura emprendedora, apoyar la gestación del empresario y, finalmente, propiciar su consolidación, detalla el viceministro de Economía, Luis Álvarez.

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Según este funcionario, las principales medidas tomadas por ahora van orientadas a la formación y al acompañamiento de los emprendedores, mediante el impulso y la acreditación que se les ha dado a las incubadoras de empresas que funcionan de manera independiente.

El Ministerio de Educación Pública también ha hecho su trabajo en los colegios técnicos y vocacionales, donde se imparten talleres a los estudiantes y se capacitó a unos 200 docentes. La Expo Joven es otra iniciativa disponible.

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