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Historia

Irresistible encanto mesiánico

Actualizado el 23 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Arqueología fantástica El “fin del mundo” nunca previsto por los mayas revela que hay ansias de creer... y negocios al respecto

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Irresistible encanto mesiánico

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La manipulación fantasiosa del pasado puede adoptar ribetes catastróficos o utópicos, como en el caso de la diversidad de interpretaciones del fin de la Cuenta Larga del calendario maya, que acapara titulares en estos días. Es tal el impacto de esta interpretación, denominada “Fenómeno del 2012”, que miles de personas en diversos lugares se prepararon para el fin del mundo o para una nueva era de “iluminación”.

Todo lo anterior cae dentro de la denominada “arqueología fantástica”, como se denominan aquellas explicaciones sobre el pasado que procuran respuestas en fuentes inusuales. Por lo general, tales explicaciones niegan o minimizan el papel de las sociedades indígenas en los logros técnicos, obras de arquitectura, artefactos especiales y manifestaciones artísticas. Parte de esta corriente son la Atlántida, los extraterrestres de todo tipo, y las civilizaciones perdidas o exterminadas por grupos “inferiores”.

Un elemento esencial es el componente mesiánico de muchas de esas “explicaciones”. Asimismo, su difusión “viral” revela un trasfondo mercantil floreciente.

Esferas fantásticas. Las esferas de piedra precolombinas del delta del Diquís no han escapado a aquellas interpretaciones irreales. Algunas las catalogan de “enigmas” para los que ofrecen explicaciones fantásticas. Su esfericidad casi perfecta y las pocas investigaciones arqueológicas realizadas sobre ellas antes de los años 90 han alentado tales fantasías.

Desde que Erick von Däniken les puso atención, algunos escritores ven, en las esferas, mensajes de los dioses o señales de descendientes de la Atlántida. Sin embargo, a medida que las investigaciones arqueológicas aumentan, tenemos más elementos para explicar el contexto sociocultural en el que se encuentran, y podemos contestar algunas de las preguntas más controversiales: cuándo las hicieron los indígenas, cómo lograron la esfericidad y para qué las usaban. Sin embargo, las respuestas científicas no desaniman a quienes renuevan sus esfuerzos por explicar el “misterio” de las esferas.

El pasado es un campo en que cualquiera puede opinar sin necesitar mayor entrenamiento. Estas opiniones van desde las que son intuitivas hasta las irracionales; además, encuentran un público ávido. En contraste, los escritos científicos se quedan casi siempre en los círculos académicos.

Esa es una batalla desigual pues las tiradas de los libros dedicados a las explicaciones fantasiosas sobrepasan las tiradas de las publicaciones arqueológicas.

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Libros rentables. La pseudociencia es muy rentable. Von Däniken vendió más de 45 millones de ejemplares de sus libros. Sobre la Atlántida hay más de tres mil libros. J. J. Benítez publica sus visiones “fantásticas” de las sociedades precolombinas (e incluye las esferas de piedra) en ediciones de tapa dura, con excelentes fotografías e impresas por editoriales que garantizan una amplia distribución.

Hasta mediados del 2011, del Fenómeno del 2012 se habían publicado más de 1.500 libros, la mayor parte de ellos en los últimos cinco años, según informa el especialista en temas religiosos Kevin Whitesides en la revista Archaeoastronomy . Los editores se frotan las manos con este tipo de publicaciones debido a las enormes ganancias que genera.

Hay hordas de “expertos” sobre el Fenómeno del 2012 surgidos por expansión memética (contagio de ideas). En contraste, hay solo un puñado de arqueólogos que han abordado a profundidad el tema del fin de la Cuenta Larga, y el surgimiento y la popularización del fenómeno del 2012 –mucho por reacción a su enorme popularidad–.

Ante el bombardeo mediático sobre el “fin del mundo”, a nuestro análisis le interesa saber cuánta gente acepta las explicaciones científicas y cuántas –en su fuero interno– siguen soñando con mundos mejores, pero los datos podrían sorprendernos.

Múltiples fuentes de ingreso. La popularización por medio de la televisión y la Internet de estos enfoques ha generado nuevas fuentes de ingreso. Los sitios arqueológicos mayas recibirán visitaciones record en este fin de año a causa de la propaganda dada al Fenómeno del 2012.

La coincidencia o la predicción del fin de la Cuenta Larga con el solsticio de invierno llevó a miles de personas a esperar el “apocalipsis” o la iluminación en los principales sitios mayas, ya importantes destinos turísticos. Los comerciantes y los Estados hacen grandes negocios, aunque los arqueólogos denuncien los daños que tanta visitación causa en los sitios arqueo-lógicos.

En televisión, canales de cable que eran serios, ahora promueven descaradamente las falsas interpretaciones, y presentan documentales, películas de argumento y noticias fantásticas que han sido éxitos de taquilla. La industria del catastrofismo ha generado así millones de dólares de ganancia.

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Cíclicamente se utiliza el pasado para formular predicciones catastróficas o utópicas, o ambas a la vez. Muchas de ellas atribuyen los avances logrados por las sociedades antiguas a seres superiores que se fueron, pero que –se espera– regresarán. Este componente mesiánico contempla el fin del mal y la exaltación y la bienaventuranza de quienes aguardan a un mesías o a un héroe. Se espera la instauración de una era de poder y de justicia, en la cual la humanidad alcanzará su mayor bien.

Lo irresistible de lo mesiánico. El éxito de esas visiones es que apelan al deseo de sobrepasar nuestra realidad y a soñar con sociedades mejores o “estados puros” o “más avanzados”. Así, el regreso del mesías vendrá a rescatarnos de nuestra cotidianidad anodina. Es la misma raíz de la promesa de muchas religiones –incluidas las de tradición judeocristiana– de una vida mejor, aquí o después de la muerte.

Que alguien poderoso vendrá a mejorar nuestra situación es un argumento que toca convicciones religiosas profundas. Soportamos muestras miserias terrenales con la esperanza de una vida mejor después de la muerte, pero esta mejora se vuelve más atractiva si puede venir en nuestra vida.

Como menciona un estudioso del Fenómeno del 2012, John Hoopes, una interpretación sobre el significado de la Cuenta Larga surgida en los medios académicos fue retomada en el contexto de movi-mientos contraculturales y adherentes de la “New Age” (Nueva Era) de los años 70, y creció exponencialmente con la ayuda de Hollywood, la Internet y otras fuerzas culturales hasta constituirse en fenómenos de masas.

No importó cuánto se dijo que, para los mayas, el final de un ciclo calendárico tan solo iniciaba uno nuevo: el mensaje caló, y se reprodujo y alcanzó su máxima difusión. En todo el mundo, miles de personas esperaron el fin del universo o una nueva era de mejoría.

Por si hacía falta, hemos confirmado que sí amanecimos el 22 de diciembre. La vida continúa, pero algunas personas se buscarán ahora nuevas maneras de mantener viva la esperanza mesiánica –anhelo irresistible–, y otras también encontrarán el modo de beneficiarse de esta ilusión.

El autor es arqueólogo y ha sido director del Museo Nacional de Costa Rica.

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