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Ironías femeninas

Actualizado el 02 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Marilyn Batista

Cuentos de Petra CuentosEditorial PetraPedidos: 2228-9697

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Ironías femeninas

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Ironías femeninas - 1
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Ironías femeninas - 1

Cuentos de Petra es una colección de once relatos que nos describe un mundo de relaciones personales tal como es percibido desde la mirada femenina. La narración de las historias es llevada por diferentes personajes femeninos quienes muestran –algunas veces en primera, otras en tercera persona– los pormenores de sus encuentros amorosos.

Tanto por el lenguaje como por los temas propuestos, la escritura que se ofrece en este nuevo libro de Marilyn Batista es una rebelión ante el orden del Logos, protesta que se presenta muchas veces con humor e ironía ante el poder masculino, representado estéticamente en los relatos por medio del simbolismo fálico.

La corriente que fluye a través de las narraciones lleva hacia una reflexión sobre la naturaleza de la mujer (el Otro sexo), una mujer que en los textos se transforma, muta en cada nuevo encuentro amoroso, en esa búsqueda por definir su condición, por aprender a ser mujer, por transformarse en Petra, la primera piedra, la piedra angular de sí misma, de su propio ser.

Muchos de sus cuentos remiten a esa metamorfosis personal que se entrevé en la ambientación de las historias: el 31 de diciembre, el Viernes Santo, el té de canastilla, los últimos minutos de la vida de Antonio, en donde se deja ver la persistencia de la dicotomía muerte-vida.

La metamorfosis se intuye también en sus posiciones políticas e ideológicas, tanto por su condición de puertorriqueña como de latinoamericana.

Así como sus relaciones personales se tiñen de cierto desencanto, se percibe igualmente la añoranza de ciertos sueños políticos e ideológicos que no están dichos en el texto, pero que evidencian su presencia en el trasfondo de las historias.

Los relatos son también una metáfora de la creación artística. Elementos esenciales son la tierra, los colores, la naturaleza que afloran con gran fuerza en el discurso plástico que acompaña en todo el libro el discurso literario; palabra y color, palabra y forma, hombre y mujer fluyen juntos en cada cuento. Es como si la palabra no bastase para describir el complejo mundo de sentimientos encontrados que la narradora trata de aprehender con su escritura.

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En esa búsqueda por definir su condición de mujer, desde el primer cuento se inicia un recorrido a partir del desencuentro con la figura masculina, Clemente (ese hombre-fantasma que –con diferentes nombres– va y viene por todos los cuentos) quien la arroja a través de las siguientes narraciones del libro hacia un mundo de nuevas relaciones amorosas, las cuales se distinguen por su carácter transgresor, y que son un enfrentamiento contra el discurso convencional sobre la mujer y su papel en la sociedad, el matrimonio y en la institución religiosa. Al mismo tiempo, representan un anhelo de construir ese nuevo sujeto femenino.

Una y otra vez, los relatos recuerdan esa regeneración de las protagonistas por medio del simbolismo del agua, fuente de toda vida en la que los personajes femeninos de estos cuentos se restablecen constantemente, toman nuevas fuerzas y se enfrentan a otro encuentro amoroso.

La metáfora del árbol de manglar presente en el texto que inicia esta colección habla de esa mujer que hunde sus raíces en el agua, agua dulce y agua salada, agua de la Isla, agua del Caribe cuya presencia se intuye en la piel y la sensualidad de todas las mujeres que cuentan estas historias.

Esta fuerza erótica consume a los personajes masculinos y es capaz de llevarlos a la locura, como ocurre con en el cuento El olvido . Estas mujeres se fortalecen de esa sustancia masculina, de esos hombres-acuarela, hombres diluidos, de sus acrílicos, de sus pinturas, de su arte, su miedo y debilidad.

En los textos hay una intención femenina de articular su propio discurso contestatario al discurso dominante del otro como ocurre en el cuento Decime algo, amor mío .

La narrativa de Marilyn Batista coquetea con el mundo masculino (novios, amantes, concubinos y maridos), lo invita, lo incita, lo deja fluir y constatar su presencia por medio del lenguaje, luego lo interpela y finalmente –como en el cuento Feliz cumpleaños , Antonio– lo aniquila.

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