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Irlanda busca soluciones para su crisis hipotecaria

Actualizado el 05 de abril de 2013 a las 12:00 am

Hay unas 143.000 viviendas hipotecadas con atrasos en los pagos

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Irlanda busca soluciones para su crisis hipotecaria

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                         La Unión Europea le aplicó un plan de reestructuración a Irlanda en 2012. | AFP
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La Unión Europea le aplicó un plan de reestructuración a Irlanda en 2012. | AFP

Dublín (New York Times). Ben Gilroy, es uno de las decenas de miles de irlandeses que se endeudaron en exceso durante el atolondrado auge de las propiedades que precedió al colapso económico irlandés, no ha pagado su hipoteca en dos años. Sin embargo, dice que no le preocupa, que en cualquier momento puede perder la casa.

“Todavía tengo tratos con quienes me prestaron, y amenazan con ejercer acción legal cada en tanto”, dijo Gilroy, cuyo negocio de electricidad quebró en la crisis. Sin ingresos desde entonces, no tiene esperanza de liquidar la deuda de 310.000 euros sobre la casa de cuatro recámaras en Navan, al norte de Dublín, que comparte con su esposa y tres hijos.

El acreedor “solo amenaza por carta, ahora”, dijo Gilroy, quien apuesta a que las probabilidades están a su favor, al menos por el momento. Aunque hay más de 143.000 viviendas hipotecadas con atrasos en los pagos en Irlanda, los embargos obligados han sido tan difíciles política y legalmente que, en los últimos tres meses del año pasado, llegaron a 38.

Eso está a punto de cambiar. Bajo la presión de los acreedores internacionales que acordaron un rescate de 85.000 millones de euros para la economía irlandesa en 2010, se está reformando la ley para anular un fallo legal que ha restringido el derecho de los bancos a embargar las propiedades.

Además de presionar para que se cambie la ley sobre embargos de propiedades, los acreedores en Irlanda, conocidos colectivamente como la troika, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, también han incitado al gobierno a introducir el primer impuesto predial del país en más de 15 años, una medida cuyo objetivo es recaudar 500 millones de euros al año.

Funcionarios dicen que el peso muerto de la deuda bancaria irlandesa, en su mayor parte de malos préstamos hipotecarios, aún cuelga sobre la economía, asfixiando la confianza y sofocando la recuperación. Sin embargo, los críticos temen que el endurecimiento reciente no solo podría acabar con los signos tentativos de crecimiento en Irlanda después de cinco años de crisis, sino también causar que miles de familias irlandesas pierdan su casa.

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Si la gente no puede pagar la hipoteca, es poco probable que muchos puedan de pronto pagar el impuesto predial. Gilroy se ha negado a abrir su avalúo, pero piensa que tendría que pagar 300 euros adicionales al año. A nadie, en ninguna parte, le gusta perder su casa, claro, pero los embargos tocan una fibra especialmente sensible en Irlanda, donde hay una memoria muy precisa de los desalojos forzados bajo el régimen británico.

“Por ser un país con una larga historia de opresión colonial, la gente a la que desalojan, pone el dedo en la llaga con mucha gente”, dijo Paul Joyce, un analista de políticas públicas en la organización de derechos Free Legal Advice Centers , que hacen campañas sobre la deuda y otros problemas.

Gilroy, quien representó a un nuevo partido, Democracia Directa Irlanda, en las elecciones parlamentarias en marzo, adquirió prominencia, en parte a través de videos en YouTube, por confrontar a funcionarios que trataban de embargar propiedades. Admite que fue ingenuo al no revisar los términos del pago de su hipoteca, la cual tramitó con premura para comprar la casa que deseaba en 2008, un momento en el que las recién salidas al mercado se adquirían en cuestión de días.

“Después de tres años y medio de no dejar de pagar ni una sola vez, finalmente, quebré. El negocio fallaba, los precios de la vivienda caían”, dijo Gilroy.

Comentó que necesitaría que les rebajen del 70% al 80% a sus hipotecas para hacerlas remotamente pagables y que reflejaran los actuales precios de las propiedades.

Sin embargo, los banqueros ven las cosas algo diferente. Se quejan de que muchos prestatarios podrían pagar y dejaron de hacerlo, ya sea porque sus propiedades ahora valen menos que los créditos con los que financiaron la adquisición, o porque esperan que, al final, se cancele parte de la deuda.

Felix O’Regan, un portavoz de la Federación Bancaria Irlandesa, dijo que algunos “morosos estratégicos” dejaron de pagar las hipotecas, aun cuando sacan de sus cuentas dinero para vacaciones costosas o educación privada.

“Tenemos suficiente evidencia anecdótica de nuestros miembros como para no tener ninguna duda de que hay un nivel de morosidad estratégica en el mercado”, explicó, y declinó estimar cifras.

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Joyce dijo que cuando apareció en los medios para plantear los argumentos de los banqueros, “muchas personas enviaron textos, tuits o correos electrónicos: Yo actué con responsabilidad, no saqué más crédito cuando pude hacerlo, y estoy pagando en la medida de mis posibilidades”.

Esto se debe a que muchos de quienes resistieron la tentación de pedir prestado en los años del crédito fácil opinan que no deberían subsidiar a las personas que con frecuencia pidieron prestado para comprar propiedades que rentaban o para casas vacacionales en España o Bulgaria.

El gobierno dice ahora que planea impulsar una legislación para que un juez del Alto Tribunal anule el fallo de julio de 2011, el cual genera dudas sobre la legalidad de los embargos tramitados después de 2009. La nueva ley estaría orientada a reducir el rezago de hipotecas en mora.

A finales de diciembre en Irlanda, había atrasos de más de 90 días en el pago de casi 95.000 hipotecas sobre vivienda particular, 11.9% .

Los deudores irlandeses en problemas saben que si desisten de sus casas o se las embargan, los valores de venta de la mayoría serían mucho más bajos que los precios que ellos pagaron, y aún tendrían una enorme deuda pendiente.

Algunos de quienes nunca podrán liquidar los préstamos están en un limbo jurídico, a la espera de la revisión de las leyes sobre insolvencia. Los nuevos lineamientos al respecto, que entrarán en vigor en junio, establecen un marco para que los deudores se arreglen con sus acreedores. Y, en marzo, el Banco Central de Irlanda emitió lineamientos para los seis bancos más grandes del país con fechas límite para que trabajen con los prestatarios en problemas para idear soluciones de pagos sostenibles.

Una de las razones por las que los bancos se han tardado en actuar, dicen algunos expertos, es que saben que si confrontaran la verdadera magnitud de los malos créditos inmobiliarios y cancelan la deuda mala, podrían arruinar sus propias finanzas, y que, incluso, podrían necesitar un segundo rescate bancario.

“El gran temor que tiene el Estado”, señaló Joyce de los Free Legal Advice Centers, “es que los estados de cuenta de las instituciones están tan dañados en términos de provisiones hipotecarias que las cancelaciones serán tan considerables que podrían poner en duda la solvencia de las propias instituciones, aun cuando el contribuyente les ha proporcionado capital”.

Y en una economía deprimida, los bancos podrían considerar que la mera amenaza del embargo es más efectiva que realmente confiscar la propiedad. En el último trimestre de 2012, los bancos lograron vender sólo 178 de más de 900 propiedades que habían embargado o que se las habían entregado voluntariamente.

Se advierte en un análisis de la firma Davy Research que lanzar al mercado 6.000 millones a 7.000 millones de euros, que es el valor de las propiedades adquiridas para rentar que embargaron los bancos, podría simplemente “plantear el riesgo de mayores caídas en los precios de la propiedad de la vivienda”.

Muchos deudores hipotecarios, de casas que ya no pueden pagar, adoptan un argumento similar. Seamus Sherlock está incluido, vive en el condado Limerick y, literalmente, levantó una barricada en su granja de tres recámaras y ha estado esperando la ejecución de una amenaza de desalojo en los últimos siete meses.

“Sacar a la gente de sus casas no es la respuesta”, dijo Sherlock. “No hay quien compre estas casas”.

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