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Innovación de la A a la Z

Actualizado el 01 de junio de 2012 a las 12:00 am

Debemos impulsar la innovación tomando en cuenta el proceso completo

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Es común en nuestro país que las personas hablen sobre innovación haciendo referencia únicamente a la última fase de este proceso: la transición de una idea al mercado. Pero ¿qué de todo lo que está antes de la idea, la persona y su formación? Y ¿qué de todo lo que está más allá del esfuerzo del innovador, el entorno y los mercados?

El abordaje parcial de este fenómeno genera desconocimiento y este se evidencia en resultados deficientes en nuestros mercados. Si hemos de impulsar la innovación debemos hacerlo tomando en consideración el proceso completo.

Cultura. Para garantizar la existencia de jóvenes emprendedores, creativos, inspirados por los desafíos, cuestionadores y sin temor al riesgo, necesitamos trabajar desde las etapas más tempranas de su formación.

Por “cultura” entendemos el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. En otras palabras, es la cultura propia de lugar, la que identifica a los miembros de una sociedad y les da forma en sus más profundos valores y creencias.

El profesor Joaquim Vila, de la Universidad de Navarra, afirma que la cultura es como una moneda de dos caras. La primera cara representa los “valores y creencias” que influyen en la población, y la segunda cara es el “sistema de dirección”, que aprueba o condena las acciones de esas personas.

Pareciera sugerir, entonces, que aquel país que desee incorporar la innovación en su sociedad, debe: 1) introducir nuevos paquetes de información (valores y creencias) que fomenten el pensamiento innovador, y 2) formar personas (figuras de autoridad) que aprueben, estimulen y legitimen las acciones innovadoras.

Si la primera fase, la de cultura, es bien ejecutada, el resultado será nuevas generaciones llenas de ideas frescas y entusiasmadas con el fenómeno de la innovación. El paso lógico siguiente es capacitarles. La innovación no surge producto de la casualidad, sino que es el premio de las mentes que incesantemente cuestionan el statu quo y buscan nuevas alternativas para las necesidades encontradas.

La innovación debe ser gestionada: desde la identificación de oportunidades comerciales o necesidades latentes, hasta la colocación en el mercado de esa idea materializada en productos o servicios. El innovador necesita ser entrenado, dotado de conocimientos y herramientas que le permitan liderar estos procesos y llevarlos a feliz término.

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Impulso. Un buen abordaje de las dos primeras fases, dará como resultado una masa crítica de individuos con profundos valores orientados a la innovación y muy bien capacitada. Sería de esperar que estos jóvenes empresarios y empresarias investiguen, se relacionen, desarrollen sinergias, dinamicen el SNI y generen demanda para los demás actores: gobierno y academia. Las nuevas pymes, lideradas, por estos brillantes gestores, ahora necesitan impulso. Necesitan apoyo en las etapas tempranas a través de incubadoras de empresas, necesitan acceso a fuentes de capital (semilla y ángel) y necesitan recibir dirección para canalizar sus nuevos proyectos a los mercados adecuados.

Requieren ayuda para crecer a través de las aceleradoras y necesitan proteger su innovación a través de instrumentos de protección de propiedad intelectual. Esto es impulsar la innovación.

Si las fases anteriores transcurren exitosamente, el resultado será una economía caracterizada por incipientes empresas innovadoras y otras ya consolidadas en mercados locales e incluso en mercados internacionales. ¿Qué necesitan estas pymes en esta etapa? Requieren de un entorno articulado que se rija por políticas inteligentes y útiles para hacer crecer estos nuevos negocios. Incentivos financieros y no financieros, espacios de diálogo, representatividad y asociatividad son muestras de una buena articulación del SNI.

El fenómeno de la innovación en Costa Rica no es nuevo; ha estado en la mesa de discusión por más de una década. No obstante, parece que nos hemos acercado a un punto crítico de la historia en donde los actores de este cuento: Gobierno, academia y sector privado, deben unirse para representar nuevas historias donde los temas principales sean la articulación, la sinergia y la visión país.

Josué Fumero D. Director de Innovación & Transferencia Tecnológica, Ministerio de Ciencia y Tecnología

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