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Buenos días

Ingenuidad de alto vuelo

Actualizado el 16 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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Ingenuidad de alto vuelo

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Esta historia parece ficción. La presidenta de Costa Rica viajó primero a Venezuela y luego a Perú, en un jet privado pagado ¡por un desconocido! ¿Es creíble eso? ¿Cómo Francisco Chacón lo permitió? ¿Cómo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) a cargo de Mauricio Boraschi se dejó meter ese golazo?

Cuesta creer que la gobernante de un país se subiera dos veces a un avión pagado por un extranjero que se acreditó ante Chacón con una tarjeta de presentación. ¿Así no más? ¿Cómo es que no se verificó que el nombre de la tarjeta era falso? ¿En manos de quién está la seguridad del presidente (en este caso una presidenta) del país?

Si la versión que da Chacón es correcta, queda al desnudo cuán vulnerable es el círculo de la Casa Presidencial, que se dejó penetrar y deslumbrar por un hombre adinerado, pero de identidad no corroborada.

Lo ridículo de esta historia es que fue por la prensa, y no por la investigación de la muy costosa seguridad (“inteligencia”) del Estado, que se enteraron de quién realmente pagó dos veces los viajes en jet. La prensa supo que el tal empresario de la tarjeta era alguien extraño porque se hizo un ejercicio de inteligencia básica que deberían emular en Presidencia: “googlear”. Era cuestión de digitar el nombre y darse cuenta de que no había rastro de esa identidad.

Lo que falta ahora es investigar quién logró conectar a la Casa Presidencial con un empresario que habría usado otro nombre para llegar tan alto.

Alguien tuvo que haber generado mucha confianza dentro de Casa Presidencial para lograr que se aceptara una “colaboración” millonaria sin verificar de quién venía.

Millonaria porque el jet salió el sábado hacia Perú con la presidenta y su comitiva, esperó allí ese día, el domingo y el lunes por la tarde la trajo de regreso. ¡Un vuelo carísimo no solo por horas en el aire, sino en tierra! ¿Y nadie investigó el quién y por qué de tal generosidad?

Aunque Chacón diga que “esa empresa no tiene operaciones en Costa Rica, no tiene trámites en Costa Rica, por lo cual no hay conflicto de interés”, lo que sí hay es una confianza absoluta en un empresario desconocido . ¿Desconocido? Esa es la duda que queda de la versión oficial pero también del trabajo de la costosa seguridad presidencial en manos de la DIS. En todo esto lo único cuerdo es la renuncia de Chacón. Y faltan más, comenzando en la misma DIS.

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Armando Mayorga

amayorga@nacion.com

Jefe de Redacción

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, ...

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