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Impuestos equitativos y economía vudú

Actualizado el 06 de mayo de 2012 a las 12:00 am

Más de la mitad de los norteamericanos no pagan impuestos federales

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De unos meses acá el presidente Barack Obama incrementa su campaña por lo que denomina, en lo tocante a impuestos, la "contribución justa" de cada miembro de la sociedad. Lo ha dicho en incontables fechas y en tantos escenarios que ya aburre, pero sigue como si nada, resuelto a que los ricachones abonen "a fair share tax". Hay billonarios, explica, que pagan menos impuestos que sus secretarias, como el caso de Warren Buffett, un simpático personaje que se presta a esa propaganda. A los que no pone de ejemplo es a algunos amigotes suyos como el supermultimillonario George Soros, que sufraga cuanta agenda extremista propugnan los zares de la Casa Blanca, ni a los de las uniones, que tantas propinas le hacen en temporadas electorales, ni a los empresarios de las industrias verdes, que tantas ayudas gubernamentales reciben y terminan tantas quebradas.

Evasión federal. Tampoco, por supuesto, subraya el hecho de que más de la mitad de los americanos no pagan impuestos federales, como si eso fuera fair share tax. La única equidad posible en materia de impuestos es cuando los contribuyentes pagan un flat tax, es decir, lo mismo todos, el rico y el pobre, sin excepciones, progresiones y con deducciones mínimas únicamente para los menos favorecidos. Cuando se anuncie que todo el mundo pagará lo mismo, por ejemplo el 15% de sus ingresos, la recaudación se multiplicará porque nadie se sentirá esquilmado y tentado a esconder sus ganancias o expatriarlas. Será un éxito total.

Como fue en los Estados Unidos cuando, sin llegar al flat tax, Ronald Reagan rebajó drásticamente la tasa de los impuestos para recaudar más. "¡Ja, ja!", se rieron en masa cuando lo anunció. "¡Pero a quién se le ocurre!", se burlaron de lo lindo. "Bueno, únicamente a un actor de películas de segunda categoría de Hollywood", repitieron. "¡Eso no es economía, sino brujería, economía vudú!", se mataron de la risa. Reagan, que no ponía muchos oídos a las mofas, implantó la rebaja de las tasas impositivas, y ¿qué pasó?

Que la recaudación del Internal Revenue Service creció como la espuma. Ya había pasado durante el gobierno de John F. Kennedy y volvería a ocurrir durante los de Bill Clinton y Dubya Bush. Pero bajo la administración de Barak Obama solo se escuchan los gritos paroxísticos de Paul Krugman y similares que demandan más gastos, más estímulos y que el presidente acabe de salir del closet socialista.

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Curva de Laffer. Nadie parece recordar "la curva de Laffer". Arthur Laffer fue de los asesores principales de Reagan y a los estadounidenses no les vendría mal meterse en Internet y averiguar ellos mismos qué es eso de la curva de Laffer.

No solo para que se desasnen un poco, sino porque es mucho lo que les va en la jugada.

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