Archivo

Video podrá verse el viernes en La Nación en Internet

El cascanueces hizo suspirar a un San José sediento de arte

Actualizado el 28 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

En complicidad con el elenco del balletque todas las navidades se presenta en el Teatro Nacional y la Orquesta Sinfónica Juvenil, ayer ‘La Nación’ sorprendió a los josefinos con un flashmob

Archivo

El cascanueces hizo suspirar a un San José sediento de arte

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Eran las 2:20 p. m. En la plaza de la Cultura la escena era la de siempre: niños alimentando palomas, novios saboreando un helado y señores mayores viendo pasar el tiempo; sin embargo, el sonido de un clarinete, dos cornos y un contrabajo sorprendió a un San José donde lo único que se esperaba eran las manifestaciones de los motorizados.

Se trataba de un flashmob, actividad artística que se realiza a manera de sorpresa en cualquier lugar. En esta ocasión, el espectáculo fue producido por La Nación, en complicidad con el elenco del ballet El cascanueces y la Orquesta Sinfónica Juvenil.

En conjunto, estas dos agrupaciones interpretaron El vals de las flores, un extracto perteneciente a El cascanueces, una obra de Piotr Ilich Chaikovski. La coreografía fue un trabajo de las maestras costarricenses María Amalia Pendones y Patricia Carreras.

Al primer grupo de músicos, poco a poco se le sumaron violinistas, violas, flautas, oboes y chelos.

Mientras eso sucedía, hacia el centro de la plaza dos bailarinas con los brazos extendidos al cielo comenzaron a girar en puntas, ante la mirada sorprendida de los jóvenes que pasaban camino a sus centros de estudio, y de aquellos que corrían para llegar a sus trabajos.

La orquesta se hizo cada vez más grande: trombones, trompetas, fagot, una pesada tuba y hasta un triángulo se abrían espacio entre la gente, para poder unirse al resto de la orquesta y tocar de memoria esta difícil pieza.

El paso gracioso de las intérpretes captó de inmediato la atención de los espectadores quienes, de inmediato, formaron un círculo tan grande como la famosa explanada josefina.

Más y más muchachas se fueron sumando a la danza. Se les vio girando y formando un círculo mientras balanceaban sus manos casi que al compás del viento.

Emocionadas, las niñitas que estaban ahí de casualidad, repetían sus pasos; por un momento las pequeñas se sintieron las primeras bailarinas de un gran espectáculo, moviéndose con la misma alegría que las profesionales.

Músicos y bailarines fueron cómplices en el escenario. Mientras los instrumentistas hacían sonar las piezas con una sonrisa en el rostro, al centro de la plaza un grupo de muchachos se sumó a la coreografía.

PUBLICIDAD

Juntos, ellos y ellas se robaron el suspiro y el aplauso de los espectadores que hasta gritaron de la emoción cuando los bailarines cargaban a sus compañeras al aire.

La coreografía duró poco más de cuatro minutos; al concluir, todos los jóvenes artistas recibieron un aplauso y rápido se dispersaron por la plaza capitalina.

La gente engolosinada hasta pidió más, pero no se pudo, porque así son los flashmob: sorpresivos, cautivadores, pero cortitos, por eso es que siempre sorprenden.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Este proyecto podrá revivirse una y otra vez a partir del viernes en el sitio de Internet de La Nación; ahí se podrá ver este espectáculo apreciado desde diferentes ángulos: desde el suelo de la plaza de la Cultura, hasta desde lo más alto del Gran Hotel Costa Rica.

Como si fuera poco, podrá compartirlo a través de las diferentes redes sociales.

Satisfechos. Detrás de este espectáculo, hay una gran entrega de parte de todos los participantes que hicieron espacios en sus agendas de fin de año para sumarse a este proyecto.

Al finalizar su participación, ellos expresaron su felicidad.

“Estoy muy satisfecha con el resultado; intervenir San José con danza es nuevo en Costa Rica. Fue muy bonito trabajar junto a la orquesta”, agregó la coreógrafa María Amalia Pendones.

Su colega Patricia Carreras: “Estoy fascinada, me encantó. Quedo muy contenta con el resultado; hemos demostrado que el ballet es también una danza que se puede llevar a las calles y que la gente la aprecia”.

Los jóvenes músicos de la orquesta también contaron cómo los enriqueció presentarse en un escenario donde el factor sorpresa convertía la situación en algo completamente impredecible.

“Estuvo muy bonito, me gustó mucho compartir con la gente cuando menos se lo espera”, dijo la violinista Montserrat Siles.

En tanto, el cornista Esteban Jiménez añadió: “Estuvo vacilón no sabía qué iba a suceder, pero al final todo fue fácil”.

Otro que tampoco pudo evitar emocionarse con el trabajo fue Jorge Nájera, integrante del Centro Nacional de la Música, institución a la que pertenece la Orquesta Sinfónica Juvenil.

“Todo fue magnífico, en 20 años que tengo de trabajar con ellos nunca habíamos hecho algo así; la respuesta de la gente fue muy bonita”, aseguró Nájera, a quien con cariño todos lo llaman George.

  • Comparta este artículo
Archivo

El cascanueces hizo suspirar a un San José sediento de arte

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios

Más sobre este tema

Regresar a la nota