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Hidratación y deporte

Actualizado el 15 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Hay evidenciade que las bebidas deportivas sí son hidratantes

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El artículo en La Nación del 24/07/12, “Estudio pone en duda beneficios de las bebidas hidratantes”, ofrece una excelente oportunidad para discutir sobre mitos, mercadeo, periodismo científico y ciencia.

El reportaje mencionado es uno de muchos que han brotado de dos artículos en el British Medical Journal (BMJ): una valoración sistemática de la evidencia que respalda los productos para mejorar el rendimiento deportivo, y el reportaje de Deborah Cohen “La verdad sobre las bebidas deportivas”.

La valoración sistemática es interesante y necesaria, pero la categoría de productos es demasiado amplia: desde zapatos para correr hasta accesorios varios (como los que se venden por televisión). Algunos carecen de respaldo y son una estafa descarada; otros han sido bien estudiados y se conocen sus fortalezas y limitaciones.

Al colocar las bebidas hidratantes en la misma categoría de los anillos quemagrasa y las plantillas adelgazantes, los periodistas cometen un grave error e informan mal a los lectores; es como botar al bebé embarrado con las mantillas sucias.

El complot. El reportaje investigativo de Cohen es un trabajo periodístico con un mensaje central: la evidencia sobre la utilidad de las bebidas deportivas es demasiado débil; los consumidores deberían beber agua según la sed, pero están siendo víctimas de un complot donde las compañías de bebidas han comprado a cientos de científicos, incluyendo revistas y organizaciones profesionales de gran calibre, para que tergiversen la verdad y los ayuden en sus ambiciones mercantilistas mientras ponen en riesgo la salud de la población.

La posición de Cohen es extrema y, en vez de aprovechar la oportunidad de educar al público sobre la verdadera importancia de la hidratación, genera suspicacia hacia el quehacer científico, reforzando un cinismo destructor según el cual todo el quehacer humano tiene como único motivo el lucro.

Una seria debilidad en el argumento de Cohen es que mucha de la información que presenta sobre los presuntos científicos comprados, ha sido siempre de fácil acceso a cualquier interesado, pues esos mismos científicos han firmado sus publicaciones y han declarado públicamente sus fuentes de financiamiento y posibles conflictos de intereses (este servidor es miembro Fellow del ACSM desde 1998 y fue consultor científico del Gatorade Sports Science Institute® de 1997 a 2008).

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Afirmaciones equivocadas. Un tema recurrente en los reportajes periodísticos citados, es la supuesta falta de evidencia sobre la funcionalidad de las bebidas deportivas. Juzgue usted si documentos como el Consenso del ACSM sobre ejercicio y reposición de líquido (2007) aportan evidencia sólida, citando 151 publicaciones científicas y catalogando sus afirmaciones sistemáticamente. Esos y otros resultados de investigaciones sobre hidratación, termorregulación y bebidas deportivas están publicados en revistas científicas, sujetos al escrutinio público. Juzgue usted cuánta evidencia experimental de la misma categoría aportan los autores de las publicaciones del BMJ para respaldar sus afirmaciones como “el agua es suficiente” y “beba según lo dicte la sed”.

En la nota de La Nación se cometen varios errores importantes (para más detalle vea http://www.kerwa.ucr.ac.cr/handle/10669/683). Por ejemplo se afirma: “No hay estudios bien diseñados que apoyen que el color de la orina tenga que ver con la hidratación o la deshidratación.” Ese método no es perfecto, pero ha sido bien estudiado y es útil.

Periodismo científico. El tema es más profundo que una simple opinión: se trata de la comunicación de la verdad. En principio, tanto periodistas como científicos buscamos la verdad, aunque utilizamos herramientas distintas. Un elemento esencial en este proceso es la discusión, pero en el campo de la ciencia, esta se da bajo reglas establecidas. Lamentablemente, algunos periodistas participan de la discusión de los científicos sin respetar sus reglas.

Si se pretende comunicar la verdad al público, apelando a la autoridad de la ciencia para hacer sus afirmaciones, debe hacerse de la forma más objetiva posible y consultando a especialistas en el tema; de otro modo, no se pasará de un periodismo enlatado.

Luis Fernando Aragón V. Profesor, UCR; exconsultor científico del Gatorade Sports Science Institute.

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