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Actualizado el 21 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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¡El avión! ¡El avión! ¿Recuerdan aquella serie televisiva donde un pequeño gran personaje le jalaba la chaqueta a su jefe al divisar la nave portadora de increíbles historias, aventuras y confabulaciones? Costa Rica se ha convertido en la Isla de la Fantasía.

¿O se habrá tornado, quizás, en la réplica a la tica de aquella comedia de largometraje protagonizada por Huge Grant, el polémico actor sorprendido con una mujer carnal una noche en un bulevar de Hollywood, intitulada Four weddings and a funeral (Cuatro bodas y un funeral)? En ella, el muchacho y la muchacha viajaban gratuitamente a bodas y entierros no vinculados directa ni indirectamente con los intereses de ningún país civilizado.

Definitivamente, la semana anterior estuvo muy politiqueada. Hubo movimientos en los camerinos de los partidos políticos. El PAC, convertido en el club de “los Solices” (Luis G. Solís, Ronald Solís y Ottón Solís, todos influyentes), escogió a un conocido exdiputado como presidente del partido, afín a la oposición a la dupleta Solís-Campbell. Olivier parece seguir la línea prudente y moderada (pero algo insegura) de Elizabeth Fonseca, sin lograr liderar la forma de elegir al candidato, complicada por la influencia de “los Solices”. Pidió quince días de tregua para resolver.

En el PAC, me gustan Luis G. Solís y Juan C. Mendoza. Uno es un tipo pensante, estudioso y reflexivo, bien preparado para conducir; el otro, hombre de acción, intrépido y con agallas, también conocedor de la cosa pública y bien calificado. Tal vez deberían unirse e integrar una sola papeleta. Imagínense: acción y reflexión a la carta. Juntos podrían mostrar mayor flexibilidad al negociar una coalición con las demás criaturas de oposición.

El PUSC tuvo el domingo su trepidación. ¡El doctor! ¡El doctor!, gritaban los mariachis que brotaron de sus madrigueras a votar. Me recordaron los tiempos del Dr. Calderón Guardia (mi pariente), también médico de profesión, quien logró cautivar a los humildes con su gran corazón y seducir a los intelectuales con su doctrina social. Era un gallo de los buenos. Siento que el Dr. Hernández tiene la capacidad de desarrollar su mismo plumaje, si se deja crecer las espuelas. Y si lo se hiciera acompañar de. Dr. Rodolfo Piza, otro gallo polemista, podrían ofrecer una papeleta de fuste. Pero no deben hacerse demasiadas ilusiones. Les falta, todavía, convencer al PAC y ML, y verse las caras con el polifacético Johnny Araya, otro zoon politikon . Estas elecciones prometen una contienda variopinta y fascinante. Y se pondrá aún mejor al entrar discutir los temas de fondo. Rico material para analistas iconoclastas, como yo.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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