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Actualizado el 26 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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Un reciente editorial de este diario nos ilustró cómo Perú había diseñado su política macroeconómica para enfrentar las entradas de capital (lectura obligatoria). Hoy me gustaría comentar las políticas seguidas por Colombia con los mismos fines, y contribuir a esclarecer lo que debería hacer Costa Rica.

El informe del FMI sobre Colombia viene saliendo del horno. Ilustra muy bien cómo encaran los flujos externos y logran, a la vez, mejores índices que los nuestros. El déficit fiscal del Gobierno central fue del 2% del PIB en 2012, y el consolidado inferior al 1 % del PIB; la inflación fue la mitad de la nuestra (2,4%); las tasas pasivas de interés rondan el 4,5% anual, y el peso colombiano se ha apreciado menos que el colón.

Los directores del FMI alabaron esas políticas. Lo fundamental –dijeron– es el aceptable equilibrio macroeconómico cimentado por varias políticas esenciales: un déficit fiscal pequeño gracias a la reciente reforma tributaria; reducida deuda pública interna y externa, apenas del 33% del PIB, que da confianza y viabilidad; política cambiaria flexible, capaz de amortiguar entradas de capital sin sacrificar la baja inflación; una expansión crediticia moderada y, sobre todo, bien manejada. Los bancos son muy sólidos y responden bien a rigurosos tests de estrés cambiario.

En palabras de los directores, “Colombia merece reconocimiento por su buen marco de política económica y esmerado manejo macroeconómico, que ayudó a incrementar la resistencia a los choques externos manteniendo alto crecimiento y baja inflación”. Luego agregan que siguieron fielmente las recomendaciones del Programa de Crédito Flexible aprobado por el FMI. ¿Por qué nosotros no solicitamos algo similar para salir del impasse ? Sé que economistas del PLN se oponen a tratar con el Fondo pues, en el fondo, se resisten a implementar medidas macroeconómicas duras pero necesarias. Una de ellas es la liberalización cambiaria; otra, el ajuste fiscal.

Para comprender bien los alcances del equilibrio (o superávit) fiscal en la disuasión de capitales externos reproduzco un elocuente párrafo del capítulo IV del Global Financial Stability Report del FMI de abril, 2010: “El ajuste fiscal puede apoyar la política monetaria al reducir las necesidades de financiamiento y apaciguar las tasas de interés. La austeridad fiscal también puede mitigar directamente las burbujas al reducir el crecimiento de la demanda agregada y el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, y acolchonar el costo de una reversión repentina de las entradas de capital”. Vean qué clarita está la admonición de lo que podría suceder. Después, no se quejen.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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