Archivo

En Guardia

Actualizado el 13 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Archivo

En Guardia

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

¿Ganó Obama o perdió Romney? No se confundan. La pregunta no es trivial ni la respuesta es simplona. Y se podría aplicar –guardando las latitudes– a la política criolla costarricense.

Obama no se caracterizó por hacer un buen gobierno, reducir el desempleo, reactivar la economía ni reubicar a su país como líder de la política internacional; tampoco redujo el déficit fiscal, la deuda externa, e impuso su programa fuerte, Obama Care, que fue cuestionado por un porcentaje mayoritario de personas y empresas, sobre todo pequeñas. Y, sin embargo, ganó a pesar de tantos puntos flacos, creo yo, por su arrolladora personalidad y simpatía, y la ayuda incondicional de la prensa.

Romney perdió, a pesar de ofrecer una plataforma económica apropiada para la economía en las circunstancias actuales. Y no fue por su fe religiosa (mormonismo), sus valores conservadores ni oposición a los impuestos; tampoco, por su parsimonia en el gasto social, sus distancias con el feminismo, haber abrazado con timidez la rigidez del Tea Party, o haber tenido éxito en los negocios y ser millonario. Kennedy también era rico, mas nunca se lo cobraron. Pero tenía una arrolladora personalidad y, por eso, se lo condonaban todo, hasta ser infiel, como a Clinton.

Si las diferencias ideológicas o personales no son determinantes para ganar un elección; si los núcleos programáticos o fines públicos abrazados por los candidatos tampoco son tan disímiles (todos quieren reducir la pobreza y desigualdad, por ej.), ¿qué les recomendamos a los actores de la política costarricenses? Lo primero es buscar un candidato o candidata con una personalidad arrolladora, inteligente, preparado, de conducta fiscal y financiera intachable aunque haya sido cuestionado en lo sentimental, y con demostrado liderazgo personal, capaz de sortear a la prensa con donaire. ¿Existe en Costa Rica ese hombre o mujer ideal?

Claro que sí. Sobran. En todos los partidos veo gente de muchísimos kilates. También, afuera. Lo difícil es sacarlos de sus madrigueras. Muchos claman por un José Joaquín Trejos, que logró aglutinar la oposición a Liberación. Pero lo hizo desde una plataforma partidaria establecida, pues crear (y vender) un partido nuevo toma tiempo y choca con la rigidez de los plazos del Código Electoral. Pero hay una opción interesante impulsada por un grupo de ciudadanos en un nuevo marco para la coalición de partidos de oposición: con 4000 firmas pueden lanzar un candidato nuevo para competir con los de los partidos establecidos. Y, si fuera muy bueno, quizás podría conquistar ese 50% del electorado que, según Unimer, deambula por ahí, desmotivado, sin líder ni partido.

  • Comparta este artículo
Archivo

En Guardia

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

Ver comentarios
Regresar a la nota