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Actualizado el 14 de agosto de 2012 a las 12:00 am

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Debo insistir en tres temas álgidos que resultaron muy polémicos en el debate nacional: la petición de exoneración territorial de los agricultores, la tomadura de pelo con la reducción de las tasas de interés y los cambios al modelo de desarrollo costarricense, resistidos por algunos. Los tres están relacionados.

Pienso que los agricultores –cuya gran mayoría actúa de buena fe– están siendo manipulados por sus cabecillas, y ellos, a su vez, por grandes terratenientes. Exigir que la exoneración del impuesto territorial se amplíe a los poseedores de grandes extensiones de terreno, incluyendo transnacionales, es una verguenza. Amerita utilizar un término aún más duro: ¡Descaro!

¿Por qué exonerar a quienes tienen suficiente capacidad de pago? El capital (activos; terrenos) al igual que el ingreso (exportaciones; ventas locales) son signos inequívocos de capacidad contributiva según cualquier definición sensata de tributación equitativa. No entiendo por qué los diputados del partido Liberación Nacional (con dos honrosas excepciones: Fabio Molina y Siany Villalobos,) se empecinan en extender a los mas solventes lo que, en justicia, solo correspondería a campesinos modestos. ¿Qué habrá detrás de semejante imposición?

A los diputados de la alianza opositora e integrantes del sector empresarial (Uccaep) les dieron atolillo con el dedo. Hacienda les prometió reducir las tasas de interés si apoyaban el proyecto para emitir eurobonos. Y lo hicieron. Pero, después del primer debate, el Banco Central sacó las uñas. Aclaró que, a lo sumo, evitarán que sigan subiendo y continuarán elevadas en términos reales. Además, el Gobierno se garantizará suficientes recursos en términos del PIB para seguir gastando sin desgastarse con una reforma fiscal. Ni más impuestos ni menos gastos. ¡Gato por liebre!

El modelo de desarrollo de Costa Rica se basó en dos pilares mancomunados: promoción de exportaciones (CAT; zonas francas) y apertura comercial (TLC). Produjeron buenos resultados en términos de crecimiento del PIB y diversificación de exportaciones, pero también provocaron desigualdad en la distribución del ingreso y contribuyeron a sangrar las finanzas públicas. El elevado capital ubicado en los regímenes especiales genera empleo calificado, pero propicia desigualdad salarial y contribuye poco para que el Estado pueda nivelar ingresos. Así lo hizo notar el economista costarricense y profesor en UC Berkeley, Andrés Rodríguez, en una exposición en la Academia de CA. Tiene razón. Algo hay que hacer para mejorar el modelo. Pero la reticencia al cambio contributivo es alta. Un tema que, sin duda, da para más.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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