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Actualizado el 24 de abril de 2012 a las 12:00 am

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La elección del Directorio legislativo el próximo 1.° de mayo no será la más interesante de los últimos años. En juego estaban la palabra de los líderes, el compromiso de los partidos, el futuro de la alianza y la alternabilidad en el poder. Había gran expectativa. Pero la decisión prematura y repudiable del PASE, ayer, desdibujó el escenario.

Ya no hay expectativas de que la alianza pueda mantener el control del Directorio para integrar comisiones, liderar el indispensable control político, cortar asesorías y todo lo demás, pues el combo completo pasará, de nuevo, a la fracción oficial. Como en los juegos de azar, se jugaba todo o nada.

Se suponía que el PAC era el gran elector. Había anunciado que 3 de sus 11 diputados harían casa aparte por su desafección a Danilo Cubero, pero los otros ocho mantendrían la palabra empeñada y siempre podrían preservar el control. Si esos tres apoyaran al candidato del PLN, entonces el poder se revertiría. Pero esa opción ya es muy remota, innecesaria, pues, para ellos y el PAC tendría un costo político contribuir a ceder el control a un partido cuyo gobierno ha sido blanco de hartas críticas de carácter ético.

El ML se jugaba la Presidencia del Congreso. El acuerdo original era que el turno les tocaba y, desde luego, les incumbía designar el candidato. Pero la política es impredecible. Saltó una liebre (o, más bien, un gallo) y había que mostrar flexibilidad, en aras de un bien mayor. Cualquiera que hubiera estado en el cuero de Cubero también se hubiera sacrificado por el bien del partido, la alianza y la democracia. Fue una actitud muy desprendida. Pero de nada valió su desprendimiento. El PASE se pasó a Liberación sin que sepamos, aún, a cambio de qué. Tendrá, sin duda, un alto costo político. Su palabra valdrá muy poco en el futuro.

¿Tendrá sentido en estas circunstancias mantener la Alianza? Yo creo que sí, aunque se le haga más cuesta arriba. El PASE no es un partido relevante conceptualmente ni sus aportes eran significativos. Tampoco es numeroso desde el punto de vista del electorado, mucho menos ahora, servil de Liberación. Los aliados deberían seguir avanzando a marcha de tambor para tratar de seducir a los votantes indignados con el statu quo , que es la mayoría. Y si no pudieran concretar la unión para las presidenciales del 14, aun así tendría sentido acordar apoyarse mutuamente en una segunda ronda electoral, si la hubiera, y mancomunarse en las elecciones municipales. Si al progenitor del anuncio le preguntaran qué deberían hacer para obtener el control del televisor en las próximas elecciones, respondería decididamente: ¡lo que fuera!

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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