Archivo

entre líneas

Fugasdel AyA

Actualizado el 19 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Archivo

Fugasdel AyA

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Entre el 40% y el 50% del agua tratada por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) se desperdicia. Lo denuncia el sindicato y lo admite la administración. Las tuberías tendidas en el subsuelo son una calamidad, pero no hay fondos para otras. El país derrocha uno de los bienes más preciados de la humanidad. El costo es altísimo y la indiferencia, vergonzosa.

AyA pretende resolver el problema mediante aumentos tarifarios. A nadie le gustará la idea, pero no hay otra solución. Falta, sin embargo, un plan comprensivo de reparaciones continuas, vinculadas a ajustes escalonados en las tarifas, para poner manos a la obra.

Un planteamiento así puede servir, a la vez, para justificar los aumentos ante la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) y garantizar la paulatina ejecución de la obra. Los ajustes periódicos, con arreglo a las condiciones del momento, nunca bastarán para crear el fondo requerido, salvo un alza súbita y descomunal, de difícil aprobación por la Aresep.

Es necesario un proyecto bien costeado y con el detalle necesario para contrastar el avance con las solicitudes de aumento. Ante la denuncia sindical, AyA dijo estar en proceso de sentar “las bases” de una iniciativa para modernizar los acueductos. Es una buena noticia, pero llega tarde. Las deficiencias de la red de cañerías son bien conocidas desde hace muchos años.

A la vuelta del siglo, AyA logró apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para hacer un diagnóstico a fondo y proyectar la inversión requerida en las dos décadas siguientes. Ya sobrepasamos la mitad del plazo y apenas se está en proceso de establecer “las bases” de la solución.

En el curso de la actual administración, la entidad se ha visto obligada a contabilizar el rezago en la inversión proyectada, no el avance de los trabajos imaginados hace una docena de años. Tampoco ha conseguido transmitir a la población la gravedad del problema y la urgencia de la solución.

Costa Rica cuenta entre sus bendiciones la abundancia de recurso hídrico, pero las deficiencias de infraestructura ya nos obligaron a conocer el racionamiento. Los veranos secos y prolongados, en particular los asociados con el fenómeno de El Niño, son una lección de la naturaleza, en su momento sufrida y luego olvidada con excesiva presteza.

PUBLICIDAD

Los expertos también advierten, desde hace años, sobre el deterioro de las aguas superficiales y subterráneas a consecuencia de la urbanización, la contaminación y la explotación irracional. El desperdicio en las tuberías de AyA es un ejemplo insuperable de este último fenómeno, y el futuro no se abstendrá de pasar la cuenta.

  • Comparta este artículo
Archivo

Fugasdel AyA

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

Ver comentarios
Regresar a la nota