Archivo

Fuerza en patines

Actualizado el 28 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Una treintena de mujeres hace gala de su FUERZA, AGILIDAD Y ESTILO sobre ruedas. Practican un deporte de origen estadounidense llamado roller derby.

Archivo

Fuerza en patines

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Durante un fin de semana en la pista de patinaje de La Sabana, es posible ver jugadores de hockey , niños aprendiendo a patinar y uno que otro patinador deslizándose de manera profesional.

Pero, recientemente, llega también un grupo de mujeres con atuendos llamativos, brazos tatuados, patines decorados... y una impresionante agilidad.

Se trata de integrantes del equipo Panties Dinamita, quienes están entrenándose en un deporte poco conocido en el país: el roller derby.

Desde el 2010, un grupo de muchachas ha empezado a practicar y promover este deporte. Conformaron la Liga Roller Derby Costa Rica y el pasado 1.° de setiembre jugaron su primer partido oficial –y el primero de su tipo en Costa Rica– en el Polideportivo de Aranjuez.

El roller derby es un deporte de contacto en patines que se juega en una pista de circuito. En una cancha ovalada, juegan dos equipos de cinco participantes cada uno. El objetivo es que la jugadora estrella –conocida como jammer – pase a las jugadoras del equipo contrario para así obtener puntos.

Para evitar que la jammer pase, las restantes jugadoras deben usar la estrategia, la velocidad y la fuerza... a como dé lugar.

“Yo calculo que pasamos un 60% del tiempo en el suelo”, explica Gabriela Sotela, jugadora de la Liga Roller Derby Costa Rica.

{^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2012-10-28/RevistaDominical/Articulos/RD21-ROLLER/RD21-ROLLER-quote|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteSinExpandir^}

Desde Estados Unidos

Un día, a las hermanas Valeria y Gabriela Sotela se les ocurrió que querían adquirir sus propios patines. Pensaron que sería difícil conseguirlos en Costa Rica (premisa que es equivocada) y por eso acudieron como primera fuente a Internet.

Mientras buscaban información de estilos, precios y sitios de venta, descubrieron este deporte, del que no habían escuchado antes.

Corría el año 2010 y desde entonces decidieron “importarlo” a Costa Rica.

El roller derby es un deporte auténticamente estadounidense. El término surgió en la década de 1930 para describir las carreras de patines –tanto de hombres como de mujeres– que se realizaban en aquel entonces.

Con el tiempo, el deporte (jugado sobre todo por mujeres) se transformó en uno de contacto y, además, en un ícono popular de la sociedad norteamericana.

PUBLICIDAD

{^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2012-10-28/RevistaDominical/Articulos/RD21-ROLLER/RD21-ROLLER-summary|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteConExpandir^} Las hermanas Sotela comenzaron a armar un equipo en nuestro país. Valeria dirigía los entrenamientos con la ayuda de información extraída de Internet y de referencias que le daban jugadoras de otros países, a quienes empezó a contactar.

Fue así como nació la Liga Roller Derby Costa Rica. Se unieron con otras mujeres que también estaban interesadas en este deporte y empezaron a promocionarse a través de Facebook.

Hoy existen tres equipos constituidos: Panties Dinamita , Gatas Callejeras y Fort City Mafia. En total, son alrededor de 30 jóvenes las que forman parte de la liga, que entrena cerca de cuatro veces por semana.

Ningún comienzo es fácil y la falta de espacios adecuados y de suficientes recursos técnicos han sido dos de sus limitantes.

Aunque improvisan una cancha de roller derby en el Polideportivo de Aranjuez y en las zonas de patinaje de La Sabana, no siempre tienen los espacios disponibles y muchas veces deben compartir la cancha.

Esto les dificulta el entrenamiento, pues se requiere buen espacio para practicar las líneas defensivas y, principalmente, las caídas, los frenados y los saltos en patines.

Además, para un partido de roller derby se necesitan entre seis y siete árbitros, pero actualmente solo cuentan con tres.

Aunque quisieran, todavía no pueden pertenecer a la Womens Flat Track Derby Association (Wftda) , la entidad encargada de regular el deporte en el plano internacional.

Para eso, primero deben lograr que el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), máxima autoridad deportiva del país, reconozca el roller derby como deporte.

‘Carne fresca’

Según el reglamento oficial de la Wftda , los equipos de roller derby deben poseer al menos 14 jugadoras para conformarse como tales. Por eso, en la liga constantemente están buscando nuevas jugadoras.

Las aspirantes deben ser mayores de 18 años y tener el equipo necesario: patines de cuatro ruedas, casco, muñequeras, coderas y protector bucal.

Como requisito esencial, deben tener muy clara la advertencia que hace Valeria Sotela: “El roller derby no es para lloronas”.

Aparte de los requerimientos técnicos, las nuevas integrantes solo necesitan ganas y disciplina para formar parte del equipo.

PUBLICIDAD

Saber patinar, por extraño que parezca, no es un requisito: en la liga hay disposición para enseñarles a patinar a quienes no sepan.

“Hemos tenido muchachas que ni siquiera se pueden mantener de pie en los patines. Después de uno o dos meses, ya pueden empezar a hacer saltos y frenados”, explica Gabriela.

“El roller derby no te excluye por tatuajes, por color de pelo, por ser pequeña, delgada o gruesa. No hay limitaciones. Todos los cuerpos tienen una ventaja”, añade Valeria.

Durante seis meses, las nuevas jugadoras son llamadas fresh meat (carne fresca), y después de ese período, deben someterse a pruebas de patinaje para ser parte oficial de alguno de los equipos.

En esta etapa, se es más riguroso con las jugadoras pues deben demostrar su compromiso con la liga.

Si logran pasar las pruebas, pueden adoptar su roller name (nombre artístico), lo cual las convierte en jugadoras oficiales.

Valeria adoptó el nombre de La chica buena y Gabriela es Bloody Doll.

Si bien, para la mayoría de las participantes, el roller derby es solo un deporte que les gusta, hay quienes ven en él una alternativa a los problemas.

Paola Román, por ejemplo, padece de leucemia y dice haber encontrado en su faceta de patinadora la motivación necesaria para seguir adelante: “A veces me obligo a sentirme bien para poder entrenar. Así es como me terapeo ”, añade.

Más allá de la competencia, las jóvenes admiten que este deporte se ha convertido para ellas en una especie de hermandad, razón por la cual exige de su parte un compromiso serio.

“Es patinar... pero con mucha más adrenalina”, describe Natalia Mariño, otra de las jugadoras.

  • Comparta este artículo
Archivo

Fuerza en patines

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota