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Francia, actor clave para resolver la crisis del Líbano

Actualizado el 15 de agosto de 2006 a las 12:00 am

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Francia, actor clave para resolver la crisis del Líbano

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Montserrat Vendrell

Naciones Unidas, 15 ago (EFE).- Francia, la ex potencia colonial, regresa con fuerza a la escena en El Líbano tras desempeñar un papel clave en los esfuerzos diplomáticos para frenar los enfrentamientos entre Israel e Hizbulá en el País de los Cedros.

Según todas las previsiones, Francia será el mayor contribuyente de tropas para incrementar la Fuerza Provisional de la ONU en El Líbano (FPNUL), que ya lidera pero cuyos efectivos y atribuciones se ampliaran para supervisar la tregua entre las partes enfrentadas.

La FPNUL -compuesta ahora de 2.000 efectivos y comandada por el general francés Alain Pellegrini-, se prevé que pueda ser reforzada con 13.000 soldados más, según la resolución 1701, que Francia co- patrocinó con EEUU y fue adoptada la semana pasada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El contingente tiene como nuevo mandato la supervisión del cese de hostilidades y restituir la autoridad del gobierno de Beirut en todo El Líbano una vez retiradas las fuerzas israelíes.

Con ese objetivo, la FPNUL ayudará al despliegue de las fuerzas libanesas en el sur del país, donde operan las milicias de Hizbulá.

La nueva implicación de Francia en El Líbano se inició con el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, y responde a su propia visión en la región, que ha sido en los últimos años aún más desestabilizada por la invasión estadounidense de Irak.

Es una apuesta peligrosa y también una prueba de fuego para el presidente francés, Jacques Chirac, que no esconde su aspiración de liderazgo europeísta y que quiere equilibrar el poder estadounidense con una mayor presencia de la Unión Europea en la región.

Esta visión contrasta con el plan estadounidense del Gran Oriente Medio de establecer regímenes afines a Washington, que lo ha diseñado cuidadosamente durante lustros pero cuya ejecución se ha visto entorpecida por el fiasco de su aventura iraquí.

La rivalidad histórica entre Francia y EEUU en la política de Oriente Medio ya se puso de manifiesto durante la campaña para derrocar a Sadam Husein y ha vuelto a aparecer en la negociación de la resolución 1701, aunque fuera patrocinada por los dos países.

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Francia fue desde el principio partidaria de apelar al cese de las hostilidades, un llamamiento al que EEUU sólo se sumó cuando comprobó que la operación militar de Israel no daba los frutos deseados por Tel Aviv debido a la firme resistencia de Hizbulá.

Washington, conocedor e impulsor de los planes israelíes en el Líbano, tuvo que salir al rescate de su aliado a través de la vía diplomática en la ONU.

Durante la negociación del documento para pedir un cese al fuego, París se hizo luego eco de las exigencias del Gobierno de Beirut y apoyó las demandas de los países árabes para enmendar el texto original del documento.

Washington se convertía entretanto en el valedor de las preocupaciones de Israel, lo que llegó a tensar su entendimiento con París y a hacer peligrar la adopción de la resolución conjunta.

Hasta el punto de que Francia amenazó con presentar su propia propuesta al Consejo de Seguridad, algo que finalmente no ocurrió ante la certeza tanto de EEUU como de Israel de la imposibilidad de resolver el conflicto por la fuerza de las armas.

Políticamente debilitado Washington -que cuenta con cada vez menos autoridad moral en el mundo árabe-, los planes de EEUU para Oriente Medio parecen en la cuerda floja, lo que permite a Francia recobrar protagonismo en la región.

Aunque en esa aproximación existan riesgos, no sólo diplomáticos, sino también militares, en la medida en que el regreso de las fuerzas francesas a territorio libanés podría no ser bien recibido por todas las facciones en el conflicto.

Todavía se desconoce la composición exacta de las futuras fuerzas de la FPNUL pero algunas naciones europeas como España, Italia y Noruega ya se han mostrado dispuestas a contribuir a un contingente de paz que seguirá posiblemente bajo el mando de Francia.

Algo a lo que también parecen receptivos países con ambiciones europeístas, como Turquía.

La misión de Francia en el Líbano, aunque con el apoyo de otros países europeos, no será, sin embargo, una tarea fácil, especialmente por la fragilidad del cese de hostilidades. EFE

mva-amg/emr

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