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Excesos y carencias

Actualizado el 13 de junio de 2012 a las 12:00 am

Debemosdejar de lado el “progresocon retroceso”

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Entre nosotros cuesta mucho ponerse de acuerdo porque todo el mundo, y no solo los diputados, habla de asuntos de los que no sabe nada. El deporte nacional no es el futbol, ni la política, es quejarse sin fundamento y hablar más de la cuenta. El gran Isaac Newton cuando fue miembro del Parlamento inglés, la única vez que habló fue para pedir que cerraran una ventana pues entraba un chiflón, pero, por escrito, hizo propuestas interesantes.

Por otra parte, tampoco tomamos con seriedad algo tan trascendente como si progresamos o retrocedemos; una forma de saberlo es comparándonos con nosotros mismos en una época anterior y otra, comparándonos con un país más desarrollado; en cuando a lo primero, no hay duda de que Costa Rica ha progresado en ciertas áreas al ver cifras vitales de hoy y de los años 40, cuando comenzó una serie de importantes reformas. En el siguiente cuadro pueden verse esas cifras correspondientes a 1940 y 2010. Véase cuadro aparte.

En cuanto a lo segundo, al compararnos con Singapur, descubrimos que, a pesar de lo anterior, es mucho lo que nos falta. Singapur es muy importante como referencia porque en treinta años pasó del tercer mundo al primero, en gran parte porque su presidente el Dr. Lee Kwan, poseedor de una voluntad de hierro, siempre escogió a los mejores hombres y mujeres para gobernar y puso gran énfasis en educación, salud, infraestructura y seguridad, el libre mercado, la globalización y el espíritu empresarial. Contrariamente a lo que se piensa en América Latina, él creyó que los mejores, inteligentes, honestos y muy bien capacitados, tienen por naturaleza una fuerte atracción por los problemas complejos y el riesgo, por lo que aceptan el desafío de asumir las más altas posiciones en el gobierno. Mas entre nosotros con cierta frecuencia no están los mejores en las posiciones de más responsabilidad y, como consecuencia de ello, caímos en un exceso de instituciones y de privilegios, que a su vez han originado un exceso de leyes, reglamentos, controles y trámites que han fomentado la corrupción a todos los niveles y por lo tanto diariamente observamos un exceso de noticias catastróficas y entrevistas excesivas a las autoridades de seguridad pública y el organismo de investigación judicial, todo lo cual crea un ambiente de incertidumbre y desconfianza.

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“Pari passu” con estos excesos, padecemos carencias en aceras, en la atención médica del Seguro Social, el Ministerio de Educación, infraestructura en general, sistemas adecuados de recaudación de impuestos, vivienda, etc. Dentro de las carencias quiero destacar dos grupos: la corrupción bastante generalizada, o sea, la falta de integridad y la evasión del salario mínimo; tengo la impresión de que disminuyendo la corrupción y pagando, sin excepciones, el salario mínimo, ayudaríamos a reducir la pobreza y, si se controlaran las incapacidades en todas las instituciones como se logró en la CCSS, se frenara el contrabando y se redujera el tamaño del sector público, se podría erradicar la pobreza extrema.

Es necesario romper la dicotomía progreso con retroceso, para construir una patria más justa y mas próspera.

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