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Vida en la empresa

Estrujamiento de lo esencial

Actualizado el 03 de junio de 2013 a las 12:00 am

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Estrujamiento de lo esencial

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En los entes grupales de acción, como las empresas, las universidades, los partidos políticos, el gobierno, hay tres niveles de temas. Unos son los operativos o cotidianos: atender a un cliente, dar una clase, reclutar pegabanderas. Existen los temas estratégicos, que son los que tienen que ver con la “creación” del futuro: introducir nuevos productos, remozar el ideario, cambiar los métodos de enseñanza.

Un tercer nivel de temas, a los que podríamos asociar con el sentido, con los “paraqués” más profundos: ¿Estamos usando los recursos en beneficio del bien común? ¿Hacemos las cosas de manera que sería deseable que se nos imitase? En estos temas palpita el alma.

Cuando Prometeo se robó la bendición del fuego liberador, creo que los dioses contaminaron el acto, y el fuego nos vino unido al lastre de que lo operativo estruje a lo del sentido. La tarea de un buen líder consiste en luchar contra ese estrujamiento.

Es más importante el rostro que el maquillaje. Las esencias no deben quedar ocultas bajo los formalismos. El oropel externo no importa tanto como el acero que forma el soporte de la empresa o la persona. La propaganda, la publicidad, son ociosas cuando los hechos hablan por sí solos.

Los detalles no le restan atención a la imagen que la entidad va formando de sí misma. La síntesis es preferida al análisis.

Se atiende más a los resultados que a los insumos. La excelencia no es un estandarte que enarbola el grupo de trabajo, sino que es el resultado de rasgos concretos y superiores que ese grupo aporta a su acción y que se exteriorizan en políticas, hábitos, buenas prácticas, inspiración, automatismos.

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