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Estadísticas y mitos

Actualizado el 13 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Las encuestaslocales muestran que nuestros mitosno son reales

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Quererse mucho es muy importante para ser feliz; eso dice el manual del sobreviviente. Para eso, a veces nos inventamos méritos que nos gustaría poseer, prolongamos situaciones que ya no existen o creamos falacias que adornan nuestros actos. Creerse mejor de lo que somos es un valor agregado que corre por nuestra cuenta... y riesgo.

La Nación publicó, en estos días, recientes sondeos de opinión que nos enfrentan a duros cuestionamientos sobre lo que suponíamos inmutable, como es el sentimiento democrático, que creíamos incorporado para siempre a nuestra cultura. Ahora surgen algunas voces que ponen en duda la efectividad del sistema y se inclinan por escoger un régimen autoritario. En lo político también nos afecta el que hayan desaparecido las banderas del bipartidismo que hasta hace una décadas creíamos definitivamente arraigado.

Hay ahora tantos partidos que no sabríamos percibir cuáles son los colores, ni las ideas, que los distinguen. Desde hace tiempo, investigadores sociales han incursionado en el tema de los mitos costarricenses, interrogándose sobre la imagen que tenemos sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno, referida a la igualdad social, la inmigración o la creencia de que somos blancos, pacíficos y alfabetizados, para satisfacción de nuestro ego.

El avance tecnológico, la vida urbana y el acceso a la información ha movido al labriego a trocar su herramienta por computadoras, tabletas y celulares todo terreno. En medio de esta moderna vorágine, las encuestas internacionales nos informan que estamos entre los países más pura vida del mundo, aunque los encuestadores nacionales perciban una cosa totalmente distinta. Las encuestas locales nos están dando la mala noticia de que nuestros mitos no son reales y que debemos empezar a deshacernos de ellos.

La percepción de los encuestadores nos traducen la sensación de los encuestados, y convierten un estado de ánimo en una verdad científica manipulando datos y cifras de muy variadas procedencias. La sensación de ansiedad, que es un estado inconsciente, es interpretada por los encuestadores como una percepción a escala nacional.

De acuerdo con los datos recogidos, ya el costarricense no percibe seguridad en las calles, confianza en los políticos ni resultados positivos en la democracia. Nuestra felicidad es puesta a prueba, y los mitos comienzan a desaparecer del imaginario popular.

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Es bueno pensar que no todas estas desgracias caen sobre cada uno de nosotros, y así podremos mantenernos erguidos hasta que los encuestadores descubran que tan solo nos queda el mito de la esperanza.

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