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Esquina del poema

Actualizado el 24 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Sonetos a cristo, de José BergamínJosé Bergamín Gutiérrez (1895-1983) fue un escritor español prolífico y diverso. Sumó catolicismo a radicalismo republicano, y sufrió largos exilios políticos. Pedro Salinas lo sitúa entre los “atormentados espirituales”. Su estilo amó la concisión quevediana, conceptista, que, llevada al extremismo, se convierte en aforismos (Bergamín escribió un libro de ellos). (V. H. O.)

I No te entiendo, Señor, cuando te miro frente al mar, ante el mar crucificado. Solos el mar y Tú. Tú en la cruz, anclado, dando a la mar el último suspiro. No sé si entiendo lo que más admiro: que ante el mar, estando Dios callado, que brote el agua, muda, a su costado, tras el morir, de herida sin respiro. O el mar o Tú me engañas, al mirarte entre dos soledades, a la espera de un mar de sed, que es sed de mar perdido. ¿Me engañas Tú o el mar, al contemplarte anda celeste en tierra marinera, mortal memoria ante inmortal olvido? II Ven ya, madre de monstruos y quimeras, paridora de música radiante: ven a cantarle al Hombre agonizante tus mágicas palabras verdaderas. Rompe a sus pies tus olas altaneras ,deshechas en murmullo suspirante. De la nube sin agua al desbordante trueno de tu voz, enciende tus banderas. Relampaguea, de tormenta suma, la faz divinamente atormentada del Hijo a tus entrañas evadido. Pulsa la cruz con dedos de tu espuma ,y mece, por el sueño acariciada, la muerte de tu Dios recién nacido. III Uno se mueven de Dios para anegarte las aguas por sus manos esparcidas; ni se hace lengua el mar en tus heridas, lamiéndolas de sal, para callarte. Llega hasta ti la mar, a suplicarte, madre de madres por tu afán transidas, que ancles en sus entrañas doloridas la misteriosa voz con que engendraste. No hagas tu cruz, espada en carne muerta; mástil en tierra y sequedad hundido, árbol en cielo y nubes arraigado. Madre tuya es la mar, sola, desierta. Mírala tú que callas, tú caído, y entrégale tu grito arrebatado.

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