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Amistades, familiares o alguna compañía pueden velar por bienestar de adultos mayores

¿Envejece y no tiene hijos? Piense en un cuidador

Actualizado el 28 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Amigos y vecinos deberían estar alertas a las necesidades de las personas sin hijos, y asegurarse de que estén sanas y seguras

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                         Compartir vivienda puede ser una opción para no sentirse solo o sola. | NYT.
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Compartir vivienda puede ser una opción para no sentirse solo o sola. | NYT.

Susan Sommers y su hermana siempre cuidaron de su madre, que tenía 94 años de edad y sufría demencia cuando murió este verano.

Ambas hermanas se aseguraron de vivir cerca de su madre en Manhattan, y juntas administraban sus cuentas, compraban comida, la llevaban al médico y supervisaban a sus cuidadoras.

Pero Sommers, una consultora de modas de más de 60 años, no puede esperar ese tipo de cuidado cuando envejezca, porque está divorciada y no tiene hijos.

Mientras atendía a su madre, en ocasiones pensaba: “¿Quién va a hacer esto por mí?”. Su hermana, Louise Sommers, quien es tres años más joven y tampoco tiene hijos, quizá pueda ayudarle (y viceversa), pero quizá no.

Esta preocupación surge con más frecuencia conforme más personas en EE. UU. se quedan sin hijos. En el 2010, según el censo, casi el 19% de las mujeres entre 40 y 44 años no había dado a luz, comparado con alrededor de 10% en 1980.

Algunos hijos son mejores que otros en el cuidado de sus padres ancianos, pero al menos las expectativas son claras.

Los hijos a menudo son los que ven por sus padres, contratan cuidadores o ayudan con la transición a una nueva casa. Con las personas sin hijos, las líneas de responsabilidad pueden ser más confusas.

Hacia el futuro. Esa es la razón de que sea importante, dicen abogados, que las personas sin hijos establezcan un representante de atención de salud que permita a alguien manejar las decisiones médicas (la misma persona también debería estar autorizada para ver los historiales médicos) y otorguen un poder legal para que alguien maneje sus finanzas.

A un costo de quizá cientos de dólares, estas decisiones ayudarían a asegurar que las personas en quienes confíe cumplan con sus deseos, si usted queda incapacitado.

¿Quiere quedarse en casa por el tiempo que sea posible y recibir atención en su hogar? ¿Prefiere un tipo particular de instalación de asistencia? Los documentos pueden detallar estas preferencias, y la planeación financiera puede ayudar a asegurar que se cumplan.

No tener estos documentos “ejerce más estrés en las personas que están tratando de ayudarle”, dijo Sharon Kovacs Gruer, planificadora de patrimonio y abogada de personas mayores en Great Neck, Nueva York.

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También refrena la liberación de sus activos, porque los tribunales se toman su tiempo para designar a un guardián. Sin esos planes, dijo, es posible que un guardián que usted no conozca tome decisiones que usted nunca habría aprobado.

Las personas sin hijos quizá también quieran considerar el seguro de atención médica a largo plazo, dijo Kovacs Gruer. Sommers lo compró hace más de una década para poder permitirse el tipo de atención que quiere, si su salud empieza a deteriorarse.

Además, si las personas sin hijos no quieren que sus activos vayan a parar a parientes que les desagradan o a los que apenas conocen, pueden establecer un testamento o un fideicomiso.

Figura del fideicomiso. Con un fideicomiso financiado durante su vida, no se requiere que la mayoría de los familiares sean notificados o tengan oportunidad de protestar.

Las parejas gais no casadas, muchas de las cuales no tienen hijos, deberían comprender que, sin documentos legales, la pareja de una persona enferma quizá no tenga voz en la toma de decisiones de atención médica.

Y a la pareja de una persona difunta quizá no se le permita permanecer en la casa del otro o tener acceso a fondos de retiro o muchos de los beneficios que una pareja casada tradicional tendría, dijo David M. Goldman, abogado de planificación de patrimonio en Jacksonville, Florida.

No se olvide de las mascotas, que pueden ser casi como hijos para sus propietarios, dijo Hyman Darling, un abogado de personas mayores en Springfield, Massachusetts.

Un fideicomiso para la mascota asegura que sean atendidas. Aunque Sommers casi con seguridad sobrevivirá a su dachshund, Romeo, ha hecho arreglos para que su hermana lo atienda, dado el caso.

Más de una persona puede estar a cargo de su atención médica y finanzas, si lo desea. Pero ¿a quién debería elegir para que funjan como sus agentes?

Las parejas a menudo eligen a sus cónyuges, y las personas solteras podrían designar a hermanos, pero seleccionar a personas cercanas a su edad conlleva el riesgo de que mueran antes que usted.

Si su primera opción es de aproximadamente su edad, debería designar un representante alterno que sea más joven.

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Podría elegir recompensar a alguien después de su muerte por fungir como fideicomisario, pero la principal motivación de la persona debería ser la preocupación por su bienestar, dijo Kovacs Gruer.

Y ¿si no hay nadie? Las personas mayores en ocasiones sobreviven a sus cónyuges, amigos y familias. Es un argumento, aunque no el principal, a favor de cultivar amigos de todas las generaciones, explicó.

Tenga cuidado de las personas que se acercan a desempeñar estos servicios por las razones equivocadas. Darling dijo que trataba de asegurarse de que sus clientes no fueran coaccionados o indebidamente influenciados por personas con motivos sospechosos.

Si no se puede encontrar a nadie que funja como fideicomisario, una compañía con un departamento de fideicomisos, como un banco, puede hacer los arreglos por una tarifa, dijo Darling.

Es un comentario triste que algunas personas mayores, especialmente aquellas sin hijos, no conozcan a nadie que pueda desempeñar estos papeles, dijo Byron Cordes, presidente de la Asociación Nacional de Administradores de Atención Geriátrica Profesional y administrador de atención geriátrica en San Antonio.

Amigos y vecinos deberían estar alertas a las necesidades de las personas sin hijos, dijo Cordes, y asegurarse de que estén sanas y seguras. Si ve un problema como la acumulación de periódicos, “intervenga y sea audaz”, dijo. “En la sociedad estadounidense tendemos a no entrometernos”. Haciéndose eco de Darling, sin embargo, enfatizó que las personas mayores deberían tener cuidado de quienes se acercan con otros motivos.

“¿Qué tal si nadie me encuentra?”. Esa pregunta aterradora se le ocurrió a Marianne Kilkenny mientras yacía al pie de las escaleras de su casa en Asheville, Carolina del Norte, después de una caída, años atrás. Terminó estando bien, pero el accidente la animó a buscar nuevos arreglos de cómo vivir.

Ahora, en vez de vivir sola, Kilkenny, de 62 años, comparte una casa grande con dos mujeres sexagenarias y una pareja casada.

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