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Año abundante en iniciativas para reformar el sistema a fondo

Ensayos de cura para el Estado brotan en las oficinas privadas

Actualizado el 02 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Planteamientos surgen de grupos de particulares, aunque no ajenos a la política

Iniciativas intentan suplir debilidad de los partidos y dificultad en Congreso y Gobierno

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                         Una de las propuestas sobre reformas estructurales del Estado es la Vía Costarricense; viene del grupo que lidera José María Figueres, presidente entre 1994 y 1998, junto con colaboradores del sector privado. | ARCHIVO
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Una de las propuestas sobre reformas estructurales del Estado es la Vía Costarricense; viene del grupo que lidera José María Figueres, presidente entre 1994 y 1998, junto con colaboradores del sector privado. | ARCHIVO

Que reformar la Sala IV, que cambiar el reglamento legislativo, que variar la forma de elegir a los diputados o convertir al país en una potencia deportiva.

Que abrir la opción de destituir al presidente, que descentralizar el poder, que insistir en una gran reforma fiscal o abolir el uso del petróleo de raíz como cuando se abolió el Ejército.

Estas son solo algunas de las propuestas políticas que brotan en el ámbito privado en este año, abundante en iniciativas sobre cambios trascendentales para un sistema político que provoca cada vez más insatisfacciones.

Solo en las últimas semanas se conoció la Vía Costarricense, liderada por el expresidente José María Figueres, y la Agenda Nacional, de un grupo de profesionales conocidos en el ambiente político.

Hay también un grupo sin nombre en el que figuran el excandidato Rolando Araya, el exdiputado Mario Quirós y el expresidente del Banco Central Jorge Guardia, así como el consultor Ennio Rodríguez, quien participa además en Agenda Nacional.

Mientras, la presidenta Laura Chinchilla espera que un grupo de expertos le termine un informe que les encomendó, con recomendaciones para mejorar el sistema político a largo plazo. Los han llamado “el grupo de notables”.

Todos parten de que el sistema político hay que mejorarlo, a riesgo de que las insatisfacciones populares sigan creciendo y socaven aún más el apoyo a la democracia.

Pero algo más tienen en común: son expolíticos que actúan ahora al margen de la cancha. Los rostros de esos grupos de pensamiento han sido diputados, ministros, consultores y hasta presidentes, como José María Figueres.

Lo hacen lejos de los partidos políticos, organizaciones que no dejan de desencantar al público, al punto de que casi la mitad dude de que la democracia los necesite, según la última encuesta de Unimer.

Oficina privada. Esos planteamientos crecen también fuera del Congreso, cuyos diputados sufren una imagen que se hamaca entre el desconocimiento popular o el fuerte castigo. El reciente informe del Estado de la Nación mostró que su producción legislativa es lenta y que solo una de cada diez leyes tiene conexión con el interés popular.

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Estas condiciones se suman a un Gobierno tatuado por la reprobación ciudadana y criticado en especial por la falta de liderazgo, según datos de Unimer.

Así, las propuestas de fondo sobre política se plantean al margen del aparato político formal y se menciona incluso la vía del referendo popular para poder aprobar algunos cambios, como lo propusieron Figueres para reformar la Sala IV y el exdiputado Mario Redondo para agilizar la Asamblea Legislativa.

“Hay otros sectores llenando el vacío que van dejando los partidos y sus representantes en el Parlamento. Diría que está agotado el modelo de representación popular”, dijo Redondo. Él fue diputado oficialista con Abel Pacheco, presidente del Congreso, es consultor actual del Ministerio de Planificación e impulsor de un partido provincial en su Cartago para volver a ser diputado.

Ennio Rodríguez, excandidato a diputado y parte del equipo de gobierno con Óscar Arias, añadió que el perfil de los congresistas ahora dificulta pensar en la posibilidad de que ellos decidan las grandes reformas que necesita el país para las próximas décadas.

A ello suma la debilidad del Ministerio de Planificación, que está “ligado al ciclo político”, dentro de una estructura del Estado entrabada “que impide la posibilidad de la autorreforma”.

Así se justifican entonces los foros “parapolíticos”, para algunos expertos, tales propuestas son reprises o copias de modelos de otros países. Así opina el politólogo y articulista Johnny Meoño, quien fue ministro de Reforma del Estado en el gobierno de Rafael Ángel Calderón Fournier, entre 1990 y 1994.

“Da la idea de que llegan como propuesta salvadora, pero omitiendo aspectos claves de nuestra realidad política. Llevamos varios años viendo iniciativas con planteamientos similares (...) Es un boom que intenta responder a los lamentos de los gobernantes en torno a ese concepto de ‘ingobernabilidad’”, comentó Meoño.

¿La gota del derrame? Para él, la gestión de Chinchilla es la gota que derramó el vaso y provocó la participación de grupos de políticos fuera del aparato formal de partidos, Congreso o Gobierno, aunque “no están exentos de compromisos y ambiciones políticas”, criticó.

Redondo opinó que este boom reventó en las manos de Chinchilla como pudo haberlo hecho antes. “Su error es no haber hecho conciencia de manera oportuna, desde el principio del Gobierno”.

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El ministro de Comunicación, Francisco Chacón, reiteró que el Gobierno celebra estas iniciativas.

“Es gente interesada en la política que quiere dar su aporte. Los problemas se han venido acumulando; la papa ha estado caliente desde hace años”, dijo.

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