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Actualizado el 07 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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¿Es razonable esperar que el poder reforme al poder? Me explico: la Asamblea Legislativa empezó a discutir las recomendaciones del Informe de los Notables para mejorar nuestro sistema político. Más aún, se comprometió a debatirlo a lo largo de varios días, un evento singular con informes de este tipo en la historia reciente. Los diputados tienen la capacidad de aprobar leyes acogiendo algunas recomendaciones. ¿Llegará a algún puerto la discusión legislativa? Por favor, no coman uñas.

Un congreso que tarda en promedio 28 meses para aprobar una ley no es precisamente para apostarle mucho. Si nada raro pasa, probablemente ocurrirá lo de la mayoría de los proyectos de ley: varios congresistas presentarán un proyecto que recibirá el código 19.000 y tantos; este se discutirá con desgano en alguna comisión legislativa y acercándonos al 2017 pasará al archivo porque el plenario ni lo llegó a discutir.

Siempre está la posibilidad (baja) de que la Asamblea Legislativa efectivamente apruebe algún cambio al sistema político. No puede descartarse del todo. El próximo gobernante está interesado en que algunos de los aspectos más disfuncionales de nuestro diseño institucional sean corregidos antes de que se inicie su administración. Y, en el PLN, nunca es más fuerte un político que cuando es candidato. No cabe duda que una buena parte de los diputados de su partido la pulsearían para plasmar su voluntad y quedar bien con “el jefe”.

Pensemos, sin embargo, en lo más probable: que los diputados fallan en producir un resultado. ¿Entonces qué: se murió la flor? Algunos sugieren que la presidenta podría convocar un referéndum para que la ciudadanía decida sobre los temas. Pero ¿sobre cuáles de las 97 recomendaciones de los notables? Aun escogiendo, un problema de todo referéndum es que fácilmente polariza pues obliga a escoger entre un sí o un no, más si se celebra en época electoral.

Otra alternativa es usar la ley de iniciativa popular para que ciudadanos interesados presenten proyectos. A estas iniciativas, la Asamblea les daría trámite. Igual veríamos sol claro dentro de mucho tiempo. También se habla de convocar una “constituyente acotada”, una cuyo mandato se limite a realizar cambios constitucionales en ciertos temas. Pero, una vez establecida, ¿qué impide que los constituyentes abarquen otros temas? Como vemos, no hay una hoja de ruta clara pese a que necesitamos cambios. Por eso planteaba la pregunta del inicio que reformulo así: ¿están cerradas las vías institucionales para la reforma política en Costa Rica? Harían bien los políticos en reflexionar sobre este punto porque aquellos lodos pueden traer barriales.

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