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Elecciones municipales de noviembre del 2008

EE.UU.: País no confrontó fraude nica por temor a ola migratoria

Actualizado el 07 de marzo de 2011 a las 12:00 am

Embajada cabildeó para que Costa Rica se pronunciara sobre hechos en Nicaragua

País se negó pues temía ser ‘invadido’ por solicitudes de asilo, dice cable

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Antonio Alarcón evita referirse al tema
                         El 12 de noviembre del 2008, simpatizantes del partido oficialista y victorioso en las elecciones municipales, el Frente Sandinista, salieron a protestar contra el anuncio  de que se haría un recuento de los votos. | ARCHIVO
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El 12 de noviembre del 2008, simpatizantes del partido oficialista y victorioso en las elecciones municipales, el Frente Sandinista, salieron a protestar contra el anuncio de que se haría un recuento de los votos. | ARCHIVO

El Gobierno de Costa Rica mantuvo una posición más pasiva y decidió no confrontar directamente a Nicaragua en torno a las denuncias de fraude en las elecciones municipales del 9 de noviembre del 2008 por las “complicadas relaciones” con su vecino norteño y por temor a que la inestabilidad política generara una ola migratoria hacia el país, parecida a la vivida en los años 80.

Así lo revela un cable del Departamento de Estado de Estados Unidos obtenido por la organización WikiLeaks y al que La Nación tuvo acceso. La misiva, fechada el 21 de noviembre del 2008, narra el cabildeo desarrollado por la misión diplomática estadounidense a lo largo de diez días ante la Cancillería costarricense en torno al tema.

“El Gobierno costarricense hablará claro acerca de las fraudulentas elecciones municipales en Nicaragua en los foros multilaterales, incluyendo el debate de la OEA el 20 de noviembre, pero no confrontará directamente a su vecino norteño”, señala el cable diplomático.

“Aunque Costa Rica es generalmente un fuerte defensor de la democracia y de procesos electores libres y justos, la propia relación precaria del Gobierno costarricense con su vecino, junto con su temor a repetir las oleadas de inmigrantes del pasado, parecen tener a Costa Rica en una situación pasiva más que en una propositiva”, interpreta en la misiva el embajador estadounidense en Costa Rica en aquella época, Peter Cianchette.

El escenario. El domingo 9 de noviembre del 2008 unos 4 millones de nicaraguenses fueron convocados a las urnas para elegir a sus alcaldes y concejales. La oposición veía en estos comicios una oportunidad para demostrar su descontento contra el Gobierno de Daniel Ortega.

A observadores independientes se les impidió monitorear las elecciones. Desde días antes de los comicios se escuchaba la preocupación de que se diera un fraude.

Más de 24 horas después de cerradas las urnas, a las 10 p. m. del lunes 10 de noviembre, sin completar el conteo de los votos, se anunció el triunfo sandinista: por ahora, los oficialistas ganaban 94 de los 146 ayuntamientos, incluida la valiosa alcaldía de Managua disputada entre el boxeador Alexis Arguello y el excandidato presidencial de la oposición, Eduardo Montealegre.

Los opositores salieron a la calle a protestar. La primera de varias jornadas dejó como saldo a dos muertos y varios heridos.

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En ese momento, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, señaló su preocupación por las denuncias de fraude y por los enfrentamientos callejeros.

Los países cooperantes de Nicaragua empezaron a amenazar al gobierno de Ortega con congelar fondos de ayuda por la falta de transparencia en las elecciones y, a 340 kilómetros de Managua, el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en San José, Peter M. Brennan, contactó a la Cancillería costarricense para conocer si el país confrontaría a su vecino directamente y denunciaría el fraude.

Temor a una ola migratoria. El cable relata tres aproximaciones a personeros de nuestra Cancillería. Los primeros encuentros fueron con Antonio Alarcón, oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores, a quien llamaron en dos ocasiones, primero el 10 de noviembre y luego nuevamente el 18 de ese mes.

Consultado a su despacho, en la Embajada de Costa Rica en Colombia, Alarcón señaló a La Nación que no se iba a referir a ninguno de los cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks.

En dichas conversaciones, cita el cable, Alarcón señaló que compartían las preocupaciones de Estados Unidos, al tiempo que hacía notar que tenían que ser especialmente cuidadosos en su enfoque y pronunciamientos sobre Nicaragua “debido a lo complicado de las relaciones entre nuestros países”.

El tercer encuentro se dio el 20 de noviembre, en una cita ya concertada por el Ministerio de Relaciones Exteriores con Estados Unidos y Canadá para informarles sobre la reciente visita del presidente chino Hu Jintao al país.

“Aprovechamos la oportunidad para descubrir qué acciones había planeado el gobierno costarricense en relación con las elecciones nicaraguenses, dado su silencio público al respecto hasta ahora. Nuestra sesión se convirtió en una petición conjunta de hecho”, narra el cable.

“El subdirector de Política Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores Alex (Alejandro) Solano también nos dijo que el Gobierno costarricense planeaba hablar en el debate del 20 de noviembre de la OEA en apoyo al secretario general Insulza y que solicitaría apego a la Carta Democrática, pero que no especificaría el asunto de “proceso electoral” para evitar meterse directamente en la agenda de Nicaragua”.

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Sin embargo, Solano también compartió los temores que tenía el país. “De acuerdo con Solano, el Ministerio de Relaciones Exteriores hizo notar “señales alarmantes de violencia” en Nicaragua y temía renovados flujos migratorios a Costa Rica, además de la posibilidad de que su embajada en Managua se viera “invadida” por solicitantes de asilo, incluyendo a miembros de la oposición”, detalla el cable.

“Costa Rica no estaba preparada para una nueva oleada de refugiados, subrayó, y pediría a la comunidad de donadores que en tal caso desviara los fondos que se sacaban de Nicaragua hacia Costa Rica para atender la situación”, agrega la misiva.

Solano también les dijo a los diplomáticos “que el actual desasosiego político se podía convertir en un “detonador” para otra guerra civil en Nicaragua”, señala el cable.

Testigos directos del fraude. En otro cable diplomático, con fecha del 21 de febrero del 2009, Solano señala, en una reunión con David Wolfe, subdirector de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, que era de conocimiento suyo que se había dado un fraude electoral en Nicaragua.

El texto indica que Solano dijo que “cónsules costarricenses habían sido “testigos directos” del fraude electoral y la violencia resultante durante las elecciones municipales”.

No obstante, Víctor Láscarez, cónsul general de Costa Rica en Nicaragua en aquel momento, negó a La Nación haber atestiguado un fraude. “Viví las elecciones en el respeto del marco jurídico de Nicaragua”, dijo.

En la reunión con Wolfe, Solano nuevamente expresó su preocupación por la creciente inmigración nicaraguense y la necesidad de más ayuda económica para poder seguir recibiendo a inmigrantes.

Aunque se intentó conversar con Solano, actual ministro consejero y cónsul general en la embajada en Bélgica, desde el viernes pasado, fue imposible localizarlo.

El final de la historia ya es conocido. En Nicaragua, luego de 12 días sin referirse a los comicios municipales, el presidente de Daniel Ortega rechazó el 22 de noviembre del 2008, por decreto presidencial, una iniciativa de diputados liberales para anular las elecciones.

El resultado oficial de las elecciones dejó al oficialista Frente Sandinista 105 de las 146 municipalidades en disputa, 37 al Partido Liberal Constitucionalista y 4 la Alianza Liberal Nicaraguense.

Colaboró en esta información el periodista Álvaro Murillo.

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