"Diplomacia de biocombustibles" de Lula no genera entusiasmo

Rio de Janeiro (dpa). El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, cerró hoy en Panamá una gira por México, Centroamérica y el Caribe en la que intentó -sin éxito rotundo- convencer a sus pares de compartir su entusiasmo por el proyecto de convertir la región en un centro productor de biocombustibles.

Lula sostiene que los biocombustibles serán en el futuro la gran fuente de energía del planeta y que su producción no sólo contribuirá a afianzar la integración de los países latinoamericanos y caribeños, sino que también será un instrumento vital para eliminar la pobreza en la región.

"Tenemos la oportunidad de democratizar el acceso a nuevas fuentes energéticas, multiplicando la generación de empleos y renta y diversificando la matriz energética, teniendo en cuenta las necesidades de nuestros agricultores y garantizando la producción de alimentos para todos", dijo Lula, en un artículo publicado en la víspera de su viaje a México, Honduras, Nicaragua, Jamaica y Panamá.

Con ello, el mandatario brasileño buscaba contrarrestar las críticas -principalmente de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Cuba, Fidel Castro-, según las cuales la ampliación de la producción de etanol provocaría una caída en la oferta de alimentos básicos para la población.

Según los analistas locales, sin embargo, la gira dejó en claro que la "diplomacia de los biocombustibles" de Lula genera más resistencias que la "diplomacia de los petrodólares" de Chávez, quien realizó simultáneamente visitas oficiales a países del Sur de la región: Uruguay, Argentina, Ecuador y Bolivia.

En Nicaragua, por ejemplo, donde defendió la producción de biocombustibles como "un instrumento de independencia y soberanía", Lula logró convencer al presidente Daniel Ortega de potenciar la producción de biodiesel en el país centroamericano a partir del aceite de la palma africana.

Pero, al mismo tiempo, Ortega advirtió que la ampliación de esa producción debe desarrollarse "sin arriesgar el medio ambiente ni fomentar un monocultivo", y condenó públicamente la producción de etanol a base de maíz, por considerar que ello significaría "un crimen y un atentado contra los derechos de alimentación de los pueblos latinoamericanos y caribeños".

El comunice la visita afirma que los dos mandatarios coinciden "en cuanto a la urgencia de promover el desarrollo de fuentes alternativas de energía renovable", pero no hacen referencia directa a la producción de biocombustibles y etanol.

En lugar de ello, el documento destaca "la importancia de impulsar proyectos hidroeléctricos y geotérmicos, cuyas fuentes naturales existen en Nicaragua y son suficientes para atender las demandas de corto, mediano y largo plazos".

En Honduras, cuyo gobierno festejó como "histórica" la primera visita del presidente brasileño, el proyecto de biocombustibles de Lula fue recibido con menos resistencia, pero tampoco llegó a despiertar entusiasmo.

Pese a elogiar el proyecto de biocombustibles, el presidente Manuel Zelaya dejó en claro su interés por que el ente estatal brasileño Petrobras invierta en la prospección de petróleo en su país.

Según el respetado analista económico brasileño Carlos Alberto Sardenberg, las razones para el escaso entusiasmo que despierta el proyecto de Lula en los países vecinos son claras: "Todos saben que la producción de biocombustible necesita aumentar mucho, mucho, para atender a una pequeña parte del mercado mundial. El petróleo seguirá siendo insustituible por mucho tiempo".

En este sentido, los expertos brasileños consideran que la gira de Lula por México, Centroamérica y el Caribe cosechó resultados mucho más modestos que la realizada simultáneamente por su colega de Venezuela, con quien el presidente brasileño sostiene una disputa no declarada por influencia en la región.

"Chávez sigue en ventaja en la competencia con Lula por la influencia sobre los socios latinoamericanos. Mientras el presidente brasileño concluía la visita a México e iniciaba la gira por Centroamérica, el presidente venezolano, en el extremo opuesto de América Latina, compraba 500 millones de dólares más en papeles del Tesoro argentino y prometía perpetua seguridad energética a Uruguay", resumió hoy en editorial el diario "O Estado de Sao Paulo".

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