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Diccionario político

Actualizado el 29 de enero de 2013 a las 12:00 am

La crítica radical ha sido un componente decisivo de la democracia costarricense

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En julio de 1913, circuló en San José el primer número de un semanario humorístico llamado La Linterna, editado por Ricardo Falcó y Francisco “Paco” Hernández. Poco después, dicho periódico empezó a consignar como director al poeta José María Zeledón e inauguró una sección denominada “Contribución para un diccionario nacional”.

Más allá del interés histórico y literario, el diccionario de La Linterna, predominantemente político, tiene importancia por la crítica radical que hizo de la democracia costarricense de inicios del siglo XX. En efecto, la siguiente transcripción de algunas de sus entradas, publicadas entre el 24 de octubre de 1913 y el 13 de febrero de 1914, evidencia más continuidades que rupturas con la insatisfacción ciudadana que se manifiesta en la Costa Rica actual.

C-E

CABALGAR.-Lo que hacen los políticos sobre la buena fe de las masas populares.

CABALLERIZA.-El salón de sesiones del Congreso.

CABECEAR.-Mover la cabeza. Oficio lucrativo y fácil a que se dedican nuestros diputados.

CARÁCTER.-Vestido viejo que es preciso dejar al pie de las escalas ministeriales.

COBIJA.-Manta con que se cubren en toda emergencia los gobernantes y sus altos lacayos. Cobijarse con la misma cobija.

CINISMO.-Escuela filosófica de actualidad.

DECORO.-Planta medicinal muy usada antiguamente en Costa Rica. En la actualidad se ha perdido la semilla.

EFÍMERO. Dícese de las promesas de ciertos candidatos.

EFEMÉRIDE.-Fecha gloriosa para un país. Para Costa Rica el 28 de diciembre, día del natalicio de casi todos los costarricenses.

ELECCIÓN.-En política. Acción y efecto de escoger el árbol en que deseamos ser ahorcados.

F-H

FACINEROSO-.Cualquiera de los candidatos a la Presidencia... si hemos de creer a sus contrarios cuando hablan en las plazas.

FAVORITISMO.-Programa de Gobierno rigurosamente acatado por todos los presidentes de este país.

FILTRACIÓN.-Lo que ocurre a menudo con los fondos de ciertas empresas nacionales.

FUGITIVO.-Empleado malversador a quien dejan escapar antes de hacer la alharaca que siempre salva el buen nombre del gobierno.

HECHOS.-Término contrario de palabras. A lo que no llegan nunca, una vez conseguido el triunfo, los palabreros de la política.

HILO.-Genuina representación de nuestras leyes, que siempre se rompen por lo más delgado.

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HARTAZGO.-El que se van a dar los patriotas que lleguen al poder el ocho de mayo próximo.

HÍPICO.-Perteneciente a los caballos. Las sesiones de nuestros Congresos suelen ser verdaderas fiestas hípicas.

HATO.-Partido político.

L-O

LADRÓN.-Infeliz que roba pequeñas cantidades, acaso obligado por la necesidad. Otros nombres distintos de este, son los que se aplican a los que sustraen sumas crecidas: estadista, patricio, benemérito, etc., etc.

LABERINTO.-El enredo político en que vamos metidos.

LACAYO.-Oficio muy común entre los hombres que nacieron para el Ministerio.

LETRINA.-Sinónimo de urna electoral.

LACTANCIA.-Período en que los mamíferos se alimentan mamando. Cierto círculo omnipotente de Costa Rica, no ha salido todavía de la lactancia.

NADA.-Lo que hacen lo señores ministros y algunos asalariados del presupuesto.

NAUSEABUNDO.-El sistema eleccionario actual.

NEBULOSO.-El problema político de actualidad.

OBRERO.-Trasto que los señores utilizan para sus obras políticas, y que luego arrojan al basurero del olvido.

OFRECIMIENTO.-Ocupación predilecta de todos los candidatos a alguna granjería.

OPOSICIÓN.-Campo en que suelen situarse los de abajo cuando los han botado los de arriba.

OVEJA.-Símbolo del pueblo en nuestras flamantes democracias.

P-R

PARÁSITO.-Individuo de la especie de los presupuestívoros, que vive a costa de los demás. La plaga de este bicho tiene aniquilada la energía del país.

PRESIDIARIO. El que está en un presidio. El que merece estarlo suele apodarse Excelencia, Señoría, Doctor, Licenciado y otros títulos.

PAUTA.-Norma. Ejemplo: la deslealtad es la pauta de los hombres públicos.

PASTEL.-Combinación de alta política de la cual no prueban jamás los pueblos ni un bocado.

PARTIDO.-En el sentido político, conjunto de hombres que se ponen en cuatro pies para que sobre sus espaldas dancen a su gusto los fantoches del retablo cívico.

QUIRÓPTERO.-Mamífero que vuela con alas membranosas. Nuestros políticos de alto vuelo son ejemplares de esta especie.

RAZÓN.-Prenda de gran valía que parecen haber perdido los políticos.

RAPACIDAD.-Dolencia grave que aqueja sin distinción a todos los estadistas centroamericanos.

RASTRERO.-Condición moral indispensable a quien desee escalar las grandes alturas oficiales.

REBAÑO.-Sinónimo de pueblo en la vida de nuestras democracias.

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RIDÍCULO.-Estado de jovialidad a que van llegando nuestras más serias instituciones.

RECUA.-El soberano Congreso Constitucional.

ROBAR.-Apropiarse de lo ajeno' cuando la operación no se hace desde los más altos puestos del Estado.

RUBOR.-Planta desconocida en nuestra flora' política y social

Crítica radical. Si bien falta investigar más, la información conocida sugiere que, a medida que Costa Rica comenzó a transitar hacia la democracia en las dos décadas finales del siglo XIX, empezó a constituirse también un discurso radical que cuestionaba, de manera sistemática y totalizante, ese proceso de democratización. En esta etapa inicial, la crítica fue desarrollada por figuras como Félix Arcadio Montero y José María Figueroa.

A comienzos del siglo XX, ese discurso crítico fue reelaborado por un círculo de jóvenes intelectuales radicales, influidos por el anarquismo y el socialismo e integrado, entre otros, por Roberto Brenes Mesén, Joaquín García Monge, Carmen Lyra y José María Zeledón. De tal corriente proviene el diccionario de La Linterna.

Posteriormente, la crítica radical de la democracia costarricense fue asumida por intelectuales como Mario Sancho, autor del célebre folleto Costa Rica, Suiza centroamericana, publicado en 1935; por los jóvenes que fundaron el Partido Comunista en 1931; y por quienes organizaron el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales en 1940.

Luego de la guerra civil de 1948, el discurso referido tendió a atenuarse, aunque volvió a cobrar fuerza entre finales de la década de 1960 e inicios de la de 1970, durante la radicalización de estudiantes y profesores universitarios, asociada con la lucha contra ALCOA.

De 1980 en adelante, las políticas denominadas “neoliberales”, las crecientes denuncias de corrupción y el incremento en la desigualdad (especialmente después de 1990) dieron un nuevo aliento a esa crítica radical, intensificada por procesos específicos como las manifestaciones contra la reforma del régimen de pensiones del Magisterio en 1995, la movilización contra el llamado ‘combo del ICE’ en el año 2000, la derogatoria de la prohibición que impedía la reelección presidencial y la oposición al TLC con Estados Unidos.

Componente fundamental. Sin duda, esa crítica radical ha sido un componente decisivo de la democracia costarricense, no por su objetividad, sino por lo contrario: al concentrarse en la denuncia de las limitaciones y contradicciones del sistema político, se convirtió en la base de una presión constante por reformarlo en un sentido democrático.

En 1913, los políticos costarricenses, vilipendiados y criminalizados en el diccionario de La Linterna, aprobaron una reforma electoral fundamental para la democratización de la Costa Rica de esa época: el voto directo, innovación cuyo centenario se conmemora este año.

Quizá la crítica radical a la democracia, que tan extendida está por todo el país actualmente, contribuya una vez más a impulsar reformas que la democraticen todavía más, en pos del objetivo inalcanzable de equiparar la democracia soñada con la vivida.

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