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El Día del Árbol: compromiso con la naturaleza y la gente

Actualizado el 15 de junio de 2012 a las 12:00 am

Se empieza a tomar conciencia de los grandes costos de la destrucción de bosques

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El Día del Árbol: compromiso con la naturaleza y la gente

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En este país, el Día del Árbol no es un día más; es más bien una de esas buenastradiciones que no han surgido de la moda. Ya desde 1915 Costa Rica tiene su Día del Árbol, que por extensión se podría considerar el día del bosque. Ahora, 97 años después de la declaración oficial por decreto ejecutivo y con algunas décadas en que el árbol y el bosque no valían mucho, pues lo valioso eran la agricultura y la ganadería, el país ha aprendido una lección y está en proceso de desarrollar una nueva cultura.

Hubo décadas en que Costa Rica batió récords en deforestación. Entre 1966 y 1984 se deforestaron alrededor de 850.000 hectáreas. Esas décadas no eran aún tiempos de conciencia y compromiso con el ambiente, pues se entendía poco de la importancia de los árboles y del bosque y mucho de la necesidad de producir alimentos vegetales y carne.

Pero la falta de árboles y bosques rompe los frágiles equilibrios de la naturaleza a nivel global, en el país y en las localidades. Los desastres naturales abundan, el clima cambia, hay eventos extremos de lluvia y de sequía, se pierden especies vegetales y animales, se pierden cosechas, se producen deslizamientos de tierra en las áreas deforestadas tanto por lluvias como por terremotos e incluso las fuentes de agua se secan.

Toma de conciencia. La ciudadanía y las autoridades empiezan a tomar conciencia de los enormes costos ambientales, sociales y ecológicos de la destrucción de los bosques, así como de las posibilidades de nuevas tecnologías más sostenibles para la producción agropecuaria y forestal, transformando así el mero acto formal de plantar arbolitos en un día especial por los niños de las escuelas en un cambio radical de cultura en relación al bosque.

A mediados de los años ochenta las políticas y sus herramientas legales, institucionales y financieras se orientaron a recuperar los árboles y los bosques perdidos, y Costa Rica hace la proeza de recuperar su cobertura forestal de un 25 a un 50%, creando áreas protegidas, reforestando y manejando bosques para producir fibras, alimentos, medicinas y madera a través de mecanismos novedosos y organizaciones eficientes que han transformado al país en un ejemplo mundial, copiado en muchos otros países. Costa Rica se llena de turistas de todo el mundo y el país se beneficia.

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Es cierto que nada es perfecto, pero los esfuerzos han sido notables, la ciudadanía ha invertido en recuperar sus bosques e incluso se han producido servicios ambientales no solo para el país (agua y paisaje), sino también para los demás países (biodiversidad, conservación y secuestro de carbono).

Nuevos retos. Ahora Costa Rica enfrenta otro reto, la meta de alcanzar la carbono-neutralidad para el 2021 y, paradójicamente, no se puede ser carbono-neutral sin producir madera y, por lo tanto, sin cortar árboles; pero esto no debe asustar a nadie, pues el árbol que se corta se planta o se regenera si se hace bien.

El país tiene los mecanismos, las instituciones y las tecnologías para conservar sus áreas protegidas y además hacer producir madera a sus bosques naturales y plantaciones forestales para transformarlos en casas, escuelas, pupitres escolares, muebles, artesanías y muchos bienes y servicios en forma indefinida y sostenible, manteniendo y aumentando su superficie de bosques.

Costa Rica ha cumplido bien con la celebración del Día del Árbol, no como un acto único de un momento, sino como un acto de reiteración de compromisos cumplidos, pero teniendo presente que el compromiso no ha terminado.

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