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Deuda política: la ética son las tijeras

Actualizado el 11 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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Deuda política: la ética son las tijeras - 1
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Deuda política: la ética son las tijeras - 1

Hace unos días los medios de comunicación pusieron el dedo en la llaga y dedicaron varios espacios al tema de la exorbitante deuda política. Los precandidatos a la Presidencia con gesto de seriedad y preocupación, como sucede previo al año electoral, han contestado en forma coincidente que los ¢42.000 millones de deuda política para el 2014 deben limitarse. ¡Dentro de algunos círculos de esa política de las poses, hasta compiten por ver quién es más valiente en el porcentaje a reducir! Por una parte, dentro de esa clase de política, gastan centenares de millones en precampañas, por la otra, compungidamente sentencian que se necesita voluntad del Gobierno y de los partidos para que la Asamblea Legislativa pueda aprobar las reformas a tiempo.

Pero he ahí un buen ejemplo de prédicas sonoras como forma de rehuir el tema por los perennes hipócritas. La mejor forma de esconder las verdaderas intenciones para muchos políticos en Costa Rica es confinar cualquier mejora a reformas legislativas, pues saben que todo muere cuando un solo diputado quiere que muera ' y tiene asesores vagos pero siempre dispuestos a redactar mociones hasta para cambiar puntuación. ¡Solo imaginen la magnitud de las fronteras de la creatividad en la producción de mociones cuando miles de millones de colones están en la palestra! La verdad es que, aparte de un sector del PAC el cual aun hoy sigue comprometido con los preceptos fundacionales del partido, en la actitud ante la deuda política se afincan las dobleces más grandes y las distancias más largas entre las palabras y los hechos.

Nuestro partido, practicó su prédica desde su fundación. Sin esperar a los cambios legales, optamos voluntariamente por poner un límite máximo del 50% de cobro a la deuda política. No convocamos a la prensa para informar con cara de santos lo molestos que estábamos con el monto de la deuda política, no dijimos que necesitábamos de los cambios legales para actuar. Simplemente lo hicimos.

Nuestra norma en este y muchos otros temas fue que, si la ley fijaba máximos o mínimos, nos guiaríamos por lo ético, sin aprovecharnos de los máximos ni conformarnos con los mínimos. Por ejemplo, en materia de equidad de género la ley obligaba a garantizar un mínimo del 40% de los puestos para mujeres. Desde un inicio el PAC optó por el 50% en lugar de limitarnos al mínimo establecido por la ley. Del mismo modo, en materia de asesores legislativos, gastos en viajes, uso de vehículos, abuso del reglamento legislativo, duración de la campaña, contribuciones privadas, etc, etc, fundamos el PAC para ser guiados por lo que se debe hacer no por lo que se puede hacer. Lo que se puede hacer está definido en Costa Rica por lo que autorizan las leyes, los reglamentos o las costumbres de una política tradicional, que precisamente deseamos cambiar. Por ello hemos creído que cuando algunos políticos y políticas hablan de renovación, refrescamiento y futuro pero utilizan en su comportamiento las herramientas carentes de ética de la política tradicional, están cayendo en el cinismo y el oportunismo que tanto daño ha hecho al país.

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Pero volviendo al tema de la deuda política, debemos recordar que con los límites con que fundamos el PAC en esta materia y sin contar con las contribuciones del gran capital, ni con la ayuda clientelista de los Gobiernos de turno, participé en tres campañas, quedamos en segundo lugar en dos y el PAC llegó a ser la segunda fuerza política del país. La gente inspirada por la calidad y confianza de la propuesta, vigilantes de las actuaciones históricas y las coherencias de quienes la pusimos en la palestra, se adueñaron de la democracia y la hicieron valer por las razones correctas. Lo hizo la gente que aceptó que la democracia genera obligaciones para todos, ya se trate de prestar la salita para la reunión o de preparar el almuerzo para los guías el día de las elecciones, a sabiendas de que arriba nadie se está sirviendo con cuchara grande, que el candidato no disponía de salario, ni de chofer, ni de guardaespaldas, ni de vehículo, ni de viáticos, del partido. Y que no nombraba parientes para que fuesen diputados, alcaldes o regidores, ni utilizaba el poder dentro de su partido para que sus empresas o las de sus hermanos le vendieran servicios.

Invito a los viejos y nuevos candidatos de todos los partidos, sobre todo a los que ponen cara de asombro ante el costo para el erario público de la campaña para el 2014, a que, sin esperar cambios legales, voluntariamente se comprometan a no cobrar más de la mitad de lo estipulado en la ley y a normarlo así en los estatutos de sus partidos. No lo hagan solo si los otros candidatos y partidos se comprometen, sino que imiten lo que hizo el PAC: autolimitarnos por convicción y, por lo tanto, sin condiciones de ningún tipo.

Utilicen, como tijeras para recortar la deuda política, la ética. Como en muchos otros casos, esta basta para actuar correctamente. Cuando voluntariamente se puede corregir un abuso, solo los corruptos esperan a la reforma legal para que les obligue.

Los invito, además, a que, aunque la ley no lo contemple, informen detalladamente quién financia la propaganda, los viajes en helicóptero, las oficinas y el personal de sus precampañas. Actúen como hablan: es lo mínimo que se requiere de un político.

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Solo uno o una de ustedes ganará las elecciones. Pero, si actúan de acuerdo con sus prédicas, todos experimentarán la enorme satisfacción de que, aun sin ganar una elección, se puede contribuir a mejorar y elevar los estándares de la política.

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