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Derechos humanos para todos y todas

Actualizado el 11 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Entre la ciudadanía hay una preocupación por el estancamiento o retroceso en DD. HH.

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Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Estas palabras son del artículo I de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas un 10 de diciembre como ayer, hace 64 años. Fue en conmemoración de este hecho por lo que Naciones Unidas designó esta fecha como el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Estas palabras, tan sencillas, pero a la vez contundentes, plasman la esencia de los derechos humanos. Expresan el anhelo por construir un mundo en el cual todos los seres humanos gocemos de las condiciones necesarias para una vida digna, independientemente de diferencias culturales, étnicas, de género, de edad, de capacidades, de preferencias sexuales o de cualquier otra índole, y así sentar la base para una mejor comunidad – una comunidad más fraternal–.

Costa Rica ha sido un referente para América Latina, incluso el mundo, en materia de derechos humanos. A lo largo de su historia moderna, Costa Rica se ha esforzado permanente y decididamente por ampliar hacia todos sus ciudadanos y ciudadanas tanto las condiciones materiales como las libertades civiles y políticas esenciales para una vida satisfactoria.

Los resultados de este esfuerzo se ven claramente en varios indicadores sociales que llegan a niveles superiores respecto a otros países de América Latina y el mundo, y la larga trayectoria democrática del país en un entorno global en el que esta forma de gobierno ha sido un logro relativamente reciente, o todavía sigue siendo un sueño para muchos países.

Al igual que los avances concretos en el cumplimiento de los derechos humanos demostrados en hechos, como el acceso universal a la salud a través de la Caja Costarricense de Seguro Social o la cobertura de energía eléctrica a través del Instituto Costarricense de Electricidad, es también muy importante la valoración de la igualdad de derechos para todos y todas dentro del imaginario ciudadano del país.

Estancamiento y retrocesos. Al mismo tiempo, se nota que entre los costarricenses hay una preocupación por el estancamiento, o en algunos ámbitos, retroceso de los logros alcanzados. Por ejemplo, en algunos foros he escuchado estas expresiones por la persistencia de la pobreza entre el 20% de la población, a pesar de que el país ha logrado niveles razonables de crecimiento durante los últimos años. También preocupa que este fenómeno se combine con un incremento en la desigualdad en la distribución de ingresos y la concentración de la riqueza.

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En el corto tiempo que tengo en el país, también he escuchado expresiones de preocupación por que el Estado y la sociedad costarricenses sean más incluyentes y respetuosos de la diversidad. En conversaciones con comunidades y dirigentes indígenas, por ejemplo, hubo reclamos por el reconocimiento y cumplimiento de sus derechos consagrados en instrumentos internacionales como la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En un Diálogo Nacional sobre el VIH/SIDA organizado por la Defensoría de los Habitantes con el apoyo de Naciones Unidas, muchas personas que viven con el VIH protestaron la estigmatización y discriminación que sufren, no solo por la enfermedad, sino el hecho de ser gay, transexual o trabajador sexual. Resaltaron también la falta de atención a los migrantes indocumentados cuya indefensión se extiende a todos los ámbitos de la vida.

Costa Rica se encuentra en un apasionado y participativo debate sobre qué camino debe buscar para su futuro desarrollo. Me parece muy positivo que se dé este debate, y además que se dé en paz y en democracia, lo cual no es el caso en todos los países. Y espero que surjan de esta discusión acuerdos de largo plazo que, independientemente del modelo que el país escoja, busquen construir sobre los logros ya alcanzados, para avanzar de manera sostenida hacia la cimentación de una nación y una sociedad que garantice el derecho a una vida digna, plena y libre para todos y todas.

También espero que este debate se impulse de manera que, al mismo tiempo que se respeten las diferencias en puntos de vista y de intereses, se busquen valores y metas que unan a los costarricenses, y así construya una mejor convivencia en donde todos y todas cuenten por igual, sin exclusión ni discriminación.

La Organización de las Naciones Unidas fue fundada después de la tragedia de dos guerras mundiales, con la misión de impulsar la realización de esta misma visión para el mundo. Y ahora, más que nunca, necesitamos que los Estados miembros, especialmente países como Costa Rica, con su destacada trayectoria en la defensa y la promoción de la democracia, los derechos humanos, la paz y la protección de la naturaleza, renueven su compromiso con nuestra misión colectiva.

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Creo que los costarricenses, con su historia de haber optado por la paz y por la democracia cuando no era la opción ni obvia ni fácil, más que ningún otro pueblo, serán capaces de asumir este desafío. Y para nosotros como Sistema de Naciones Unidas será un honor y un gusto acompañarlos y colaborar con ustedes en este emprendimiento.

Yoriko Yasukawa Coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Costa Rica

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