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Cruces y santos de la discordia

Actualizado el 23 de enero de 2013 a las 12:00 am

¿Qué haceresurgir, de tiempo en tiempo, los deseos independentistas?

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Según informó el diario francés Le Monde, la ciudad de Belfast, capital de Irlanda del Norte, se ha visto nuevamente convulsionada por el conflicto entre quienes desean ver flotar en los edificios públicos de la ciudad la Union Jack o bandera de la unión de Gran Bretaña, y quienes no estiman verla en las astas oficiales de Irlanda del Norte.

Cañones de agua y balas de caucho, disparadas por la Policía para enfrentar ladrillazos y fuegos artificiales no acallarán los añejos desencuentros políticos de los dos grupos. La Union Jack, cuya primera versión unía las banderas de Escocia e Inglaterra, en concordancia con el reinado de Jaime I, a principios del siglo XVII, reúne hoy, tres banderas nacionales, la de Inglaterra, Escocia e Irlanda. En realidad, es el diseño unificado de tres cruces adoptado en 1801: la de San Jorge, la de San Andrés y la de San Patricio.

¿Qué hace resurgir, de tiempo en tiempo, los deseos independentistas? Algunos ciudadanos norteamericanos, especialmente de Texas, reclaman su independencia. En Cataluña las fuerzas independentistas ganan terreno, y en el Canadá, en la provincia de Quebec, no se logra acallar aquel atrevimiento del general De Gaulle de gritar en julio de 1967, “Vive le Québec libre!” en un viaje oficial, para hacer constar su apoyo a la secesión de esa provincia, cuyos héroes fueron combatientes contra el Imperio inglés.

Durante muchos años, en Italia y muchas regiones del planeta, pequeñas ciudades-estado convivían, no siempre en paz. Siena y Florencia competían en los campos de las finanzas y el arte y, a veces, en los campos de batalla. Muchas operaron bajo el sistema republicano. Terminaron absorbidos en Estados nacionales centralizados.

La Confederación Helvética, Suiza, ha logrado la unión, como suizos, de franceses, italianos y alemanes, con mucho éxito, al tiempo que respeta las culturas nacionales. Tiene cuatro idiomas oficiales. Por sus carreteras, “sortie”, “uscita” y “ausfahrt” se utilizan sin traducción según la lengua oficial de la región. Veintiséis cantones autónomos, constituyen una república federal. Votan, los ciudadanos, con frecuencia referendos acerca de cualquier asunto, incluida la reforma constitucional, pero el país es tan estable que da albergue a una concentración financiera y de capitales extranjeros de fama mundial. Su ejército es muy pequeño, pero sus ciudadanos están bien armados y entrenados. No tienen salida al mar pero sí un intenso comercio global. Su territorio, de apenas 41.285 km², es muy montañoso, pero está cruzado por excelentes carreteras, con túneles y puentes y un sistema ferroviario con la afamada puntualidad suiza. Su producto per cápita está entre los más altos del mundo. Casi nadie sabe, ni le interesan los nombres de los gobernantes, domeñados por una activa democracia directa.

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A lo mejor, un Gobierno central austero, limitado y subsidiario, Gobiernos locales también austeros, limitados y subsidiarios, con ciudadanos activos y gobernantes en vez de inflados y mesiánicos, desempoderados y prudentes, da como resultado la posibilidad de vida en feliz diversidad cultural, excelente gobernabilidad y fértil prosperidad, en unapatria de la que todos se sientan dueños y no siervos menguados.

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