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Crónica: la Asamblea fue un ¿deleite? para los cinco sentidos

Actualizado el 01 de mayo de 2012 a las 12:00 am

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Crónica: la Asamblea fue un ¿deleite? para los cinco sentidos

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La Asamblea Legislativa fue esta mañana un pequeño mercado persa, donde fue inevitable no darse la licencia de sacarle el máximo provecho a los cinco sentidos, con resultados mixtos.

Cada pasillo, cada esquina, cada estudio de televisión, radio y prensa escrita, cada zona verde y hasta un poco más allá de las cuatro paredes legislativas fueron testigos de olores, texturas, sabores, sonidos y colores que despertaron, con igual intensidad, admiración e intriga de los presentes.

A las pruebas los remito, sin antes excusarme por obviar algún detalle de aquellos que, voluntaria pero sobre todo involuntariamente, dan sentido a esta nota, gracias a su buen gusto para vestir y hablar pero también a quienes aportaron su... su.... su... sello personal, si cabe la mención.

El pasillo que comunica el Castillo Azul con el salón de Beneméritos se convirtió en una plaza de sets improvisados de televisión y radio. Lo mismo pasó con este último lugar, ubicado a escasos pasos del plenario: técnicos, camarógrafos, sonidistas, periodistas, ujieres, miembros de seguridad, diputados y asesores... todos juntos y revueltos en una agitada jornada en la que más de uno perdió un par de libras por el ajetreo, pero también por el estrés de las votaciones, aunque el arroz político se cocinó desde días atrás a fuerza de guiños, promesas y palmaditas en la espalda.

Otros, en cambio, se situaron estratégicamente -con cierto disimulo- cerca de las mesas con galletas, empanadas y café para ejercitar alegremente la mandíbula mientras veían "los toros desde la barrera", aunque esta cedió en un par de ocasiones en las afueras del Congreso por un pequeño grupo de protestantes que gritó consignas contra todo y contra todos. Se decían antisistema y antiglobalización, aunque a uno que otro se le vio con un teléfono de la manzana mordida.

De vuelta al resguardado edificio legislativo allí estuvieron quienes con rostros mustios mascullaban ideas contra la alianza oficialista (que llevó a un exconvicto a la presidencia del primer poder de la República, tituló la agencia EFE), al tiempo que calentaban oreja con sus celulares de última generación.

Una de ellas llamadas que este redactor logró captar fue un encendido discurso a una radio, que posiblemente incendió las ondas de la emisora con sus palabras cargadas de verbos inflamables.

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No faltaron los presentes (de nuevo, periodistas, técnicos, camarógrafos, ujieres, asesores, miembros de seguridad) que perfumaron hasta su conciencia, con aromas que presagiaban un romance escandalosamente furtivo entre el deber de trabajar un 1.° de mayo y la esperanza de recibir el pago doble al término de la quincena. También hubo uno que otro perfume y colonia que, sin importar su precio, pierde el encanto cuando se aplica en exceso. ¡Menos es más, papito!, solía decir mi abuelita Isolina.

Y ni qué decir de los trajes, vestidos, peinados, tocados y maquillajes. Diputados como Gloria Bejarano, Carlos Góngora y Patricia Pérez hicieron gala de su buen gusto al vestir, aunque el peinado de esta última no recibió los comentarios más nobles de la prensa. La congresista Yolanda Acuña hizo gala de lo que no se debe hacer: un conjunto con exceso de todo; exceso de flores de tela, exceso con el tocado en el pecho y más exceso con el tocado en el pelo. ¡Por Dios... me acabo de angustiar! ¿Qué diría la visceral Joan Rivers del Fashion Police del canal E!? No quiero imaginármelo...

Y para terminar con este festín de sensaciones no estuvieron ausentes los hombres y mujeres que, con voz firme, saludaban con manos firmes, a cuanto cristiano se cruzaba en su camino con la firme convicción de que la jornada matutina terminaría sin sobresaltos y antes del almuerzo.

Y así ocurrió: llegaron las viandas y aquel mercado persa se convirtió en un apacible y sagrado recinto de devota institucionalidad.... con olor a pollo, lasaña y frijoles molidos.

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