Archivo

Crítica de danza

Crítica de danza: Vitalidad en el escenario

Actualizado el 20 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Pletórica: la obra está llena de movimientos y expresiones

Archivo

Crítica de danza: Vitalidad en el escenario

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

                         Todo el elenco se lució en la ejecución de Vacuo de la española Maruxa Salas  Francisco Elizondo  para LN.Entrega.
ampliar
Todo el elenco se lució en la ejecución de Vacuo de la española Maruxa Salas Francisco Elizondo para LN.Entrega.

En su tercera temporada, la Compañía Nacional de Danza invitó a la coreógrafa española Maruxa Salas a montar el trabajo titulado Vacuo , el cual está inspirado en la relación del ser humano y la naturaleza. Esta obra fue estrenada en Galicia hace cinco años y, en Costa Rica, vimos una nueva versión muy cercana a la original.

Lo que Salas utilizó para crear Vacuo fue la combinación de imágenes en video y resoluciones de movimiento muy dinámicas.

Vacuo es una producción en la que los elementos plástico-formales fueron resueltos de manera satisfactoria en función de la idea central de la puesta.

La música, que después del movimiento es un elemento fundamental, fue creada por Berrogueto, quien supo imprimir un sello gallego a los sonidos de toda la obra. En la banda sonora, se dosifican los silencios con secciones casi eufóricas. Sin embargo, cabe mencionar que el nivel del volumen resultó muy alto y, en algunos momentos, molesto a los oídos.

Por su parte, Baltasar Patiño ideó la iluminación y el espacio escénico, en el cual la escenografía permite seguir viendo a los bailarines, aún fuera del escenario, ambos con buenos resultados.

Producciones A MI Video, dirigida por Ronald Villar y con la cámara de Drew Irvin, fue la responsable de realizar las imágenes de video, bajo el concepto de Adriana Domínguez, para mostrar a los bailarines en los espacios exteriores, donde predominaron los elementos naturales y los intérpretes se fundieron con la naturaleza.

Además, el vestuario de Rut Díaz fue realizado por la diseñadora costarricense Micaela Piedra; este elemento aportó texturas y colores acorde con el tema y propició que los cuerpos de los bailarines se apreciaran bien.

En Vacuo, el árbol (el higuerón) es sinónimo de grandeza y en él se conjugan las energías internas y externas; a la vez, está presente la vida y la muerte. También, por medio del fuego, está expuesta la fragilidad de la existencia, así como la fuerza con la que se debe retomar la vida después de alguna pérdida o situación adversa.

Con Vacuo , todo el elenco de la Compañía Nacional de Danza se enfrentó a una propuesta basada en el movimiento puro, con requerimientos técnicos muy fuertes y llena de matices interpretativos. En general, los bailarines se vieron bien durante la obra y cada uno dio lo mejor de si. En ellos, se sintió una buena energía y bailaron generando sinergia, lograron destacarse en los segmentos personales e ir unidos en los grupales.

PUBLICIDAD

Destaco algunos segmentos como el solo ejecutado por Neni Bolaños y el dúo final a cargo de Wendy Chinchilla y Javier Jiménez.

Durante toda la coreografía, Salas demostró dominio en el manejo del espacio y lo logró, mediante superposición de muchas formas como las espirales, diagonales, círculos, masas atrapadas en la centrífugas y otras, para mantener al espectador atrapado.

Al término de la tercera función, con una duración justa (60 minutos), el público les brindó una gran ovación y un largo aplauso.

  • Comparta este artículo
Archivo

Crítica de danza: Vitalidad en el escenario

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota