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Crítica de danza: Mayor intensidad

Actualizado el 09 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Aplaudidos Todos los trabajos contaron con acogida

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                         En la programación de la segunda noche se sintió mayor diversidad y mejor nivel. Daniela LinaresMejoría.
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En la programación de la segunda noche se sintió mayor diversidad y mejor nivel. Daniela LinaresMejoría.

El segundo programa del Festival de Coreógrafos Graciela Moreno ofertó cuatro obras que tuvieron varias cosas en común.

Hubo dos creaciones colectivas, coreógrafos con experiencia en este evento y dos debutantes. Además, se notó una mejora en el diseño de luces y los bailarines llevaban vestuarios más elaborados que contribuyeron con la lectura de la obra. Asimismo, se contó con bandas sonoras de diferentes estilos musicales y autores.

El espectáculo abrió con Las viudas de Disney , de Iyahaly Somarriba, quien puso en escena su trabajo con siete bailarines y un grupo figurantes.

Las viudas de Disney está inspirado en el ideal de la pareja heterosexual derivado de la influencias de los cuentos de hadas. Para este propósito, la coreógrafa debutante utilizó varios dúos y contra–escenas para exponer el tema.

La acertada concepción de vestuario, responsabilidad de Ana María Moreno, así como el manejo del fondo el teatro desnudo, ubicaron con sutileza las acciones en una atmósfera de fantasía.

Cabe destacar el nivel interpretativo de Laura Murillo, quien realizó un dúo con Issac Alemán.

En este segmento se evidenció buena cualidad de movimiento y proyección, así como limpieza técnica y precisión en su cuerpo.

Como segunda propuesta, vimos la creación de Ana María Mendoza de El pero de cada día . Este unipersonal trata sobre los constantes temores e incertidumbre en la vida.

A nivel interpretativo, la sección que más me interesó fue la final, cuando Mendoza utilizó las lámparas contra la pared, ya que en esta parte se pudo ver más contrastes de movimientos y mayor soltura corporal.

Después del intermedio, Diego Álvarez y Adrián Arriaga, miembros del colectivo Clá, mostraron un cuarteto integrado por los dos coreógrafos: Mario Blanco y Laura Garrigues.

Esta obra titulada Ciebzie contó con el acompañamiento musical de Kuo-Jam Chen y Lil Letona.

Estos autores nos ofrecieron una composición similar al trabajo que ha venido haciendo en los últimos tiempos, donde el juego y virtuosismo masculino dicta la pauta del trabajo. Para Ciebzie , la inclusión de la bailarina le da un nuevo aire a las frases y resoluciones del movimiento.

Con la presencia de los músicos en el escenario, Ciebzie nos resulta como una sesión de improvisación de movimiento en tonos de gris, dirigido por los impulsos de los bailarines y la energía que fluyeron de manera agradable.

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Como cierre del espectáculo, Julio Borbón, Gustavo Mena, Susana Vargas y Natalia Vargas se presentan como el colectivo Plop e interpretaron Lapsus , en calidad de debutantes.

Esta ópera prima es una composición llena de dinámicas imágenes, las cuales demandaron la ejecución en unísonos y otros formatos. Los cuatro coreoautores se desempeñaron bien durante su ejecución.

En el ámbito visual, Lucía Rivera, con el diseño de vestuario, y Gabriel Coronado, con la escenografía, le aportaron colorido y textura a la obra.

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