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Crítica de danza: Egoísmo y competitividad

Actualizado el 26 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Actualidad: Tema con enfoque humanista

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Crítica de danza: Egoísmo y competitividad

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                         Los bailarines de UNA Danza Joven se identificaron  con el tema propuesto por Adrián Figueroa.   Luis Navarro.Empatía.
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Los bailarines de UNA Danza Joven se identificaron con el tema propuesto por Adrián Figueroa. Luis Navarro.Empatía.

Nada personal es el primer montaje coreográfico en extenso que realiza el joven coreógrafo Adrián Figueroa para UNA Danza Joven, el cual fue interpretado por los estudiantes de último año de carrera de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional.

UNA Danza Joven es un espacio artístico académico que permite la experimentación dancística, enfrenta a los graduandos a desafíos creativos y les permite estar al tanto de las nuevas tendencias creativas.

Para desarrollar la temática, Adrián Figueroa se basó en Desiderata (1948), poema inspirado en la búsqueda de la felicidad del estadounidense Max Ehrmann. Con este texto, el creador y los intérpretes, se propusieron hacer un llamado de atención a las conductas de la sociedad actual ante la descarnada competitividad y el individualismo.

En la estructura dramática de Nada personal , el autor no pretende contar una historia lineal, sino que expone situaciones que se relacionan entre sí y permiten una lectura personal sobre el tema. En ella, predominaron las escenas de movimientos complejos a ritmo acelerado contrapunteadas por pequeños solos. Estas imágenes de seres angustiados fueron la médula de la trama motivada por los segmentos del poema de Ehrmann.

En este sentido, se debe señalar que la coreografía parece tener dos finales, precisamente cuando todos los personajes traspasan las cortinas transparentes del fondo y vuelven a interactuar con una carga emotiva similar a la del inicio.

Otro aspecto mejorable es el manejo de la voz de los bailarines, ya que deben poseer mayor proyección y modulación cuando pronuncian los segmentos del poema.

En otro ámbito, Nada personal contó con un soporte sonoro creado, a modo de mosaico musical, con piezas de varios autores entre los que destacan Meredith Monk y Alexander Balanescu, así como interpretaciones del cuarteto Kronos. En este sentido, hubo una tendencia a supeditar los movimientos con los cambios de la composición musical, es decir una relación muy estrecha entre el sonido y la corporeidad, que a veces es cancina.

El vestuario de los 11 bailarines fue diseñado por Cristopher Núñez, quien le dio variedad y colorido a una vestimenta de corte contemporáneo. Por su parte, el diseño espacial y escenográfico minimalista fue concebido por Ricardo Alfieri y el coreógrafo, quienes lograron aprovechar al máximo las condiciones del escenario para que los movimientos de los intérpretes se desarrollaron a plenitud.

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A nivel interpretativo, todos los danzantes ejecutaron las resoluciones corporales con precisión, buena proyección y energía. En ellos se sintió la noción de grupo en los unísonos que contrastaron con los solos, dúos y otras combinaciones en las que predominó la limpieza y fuerza técnica. Todo lo anterior evidenció que el elenco estaba identificado con la propuesta del coreógrafo. Situación que fue reconocida por la audiencia en un aplauso generoso.

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