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Crítica de cine: Skyfall

Actualizado el 04 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

¿Es James Bond? 007 no bebe martinis

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Crítica de cine: Skyfall

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                         Daniel Craig y Javier Bardem, el bueno y el malo en una nueva aventura del agente 007, que toma distancia de otras versiones del agente. DISCINE p/LN.Bond vuelve.
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Daniel Craig y Javier Bardem, el bueno y el malo en una nueva aventura del agente 007, que toma distancia de otras versiones del agente. DISCINE p/LN.Bond vuelve.

Parece que con el buen actor Daniel Craig, como el agente 007, hemos llegado al punto en que ya no conocemos bien a James Bond, porque este no es el agente con licencia para matar que hemos conocido antes.

Ahora nos llega Operación Skyfall (2012), de la mano de un director talentoso, como lo es el inglés Sam Mendes, quien deja huella con su bien lograda escenificación y le pone arte visual a esta nueva aventura bondiana que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan llevan por caminos poco tradicionales.

Aquí ya no tenemos al agente galán y de finas costumbres, hasta para matar. Ya no es el donjuán exquisito de buenos palabras, martinis y esmoquin. No es el agente que asume sus investigaciones con todos los silogismos del caso y artilugios tan imponentes como gozosos (al ojo del espectador).

Este 007 de ahora parece un rudo de la lucha libre. Nos puede resultar hasta antipático. Más bien parece un personaje al estilo de Bruce Willis con su John McClane en la serie cinematográfica titulada Duro de matar . A este James Bond de ahora lo puede encarnar hasta Vin Diesel.

Hay momentos en el filme Operación Skyfall que, incluso, nos retrotraen a las cintas de vaqueros después de una ardua pelea. En fin, la elegancia estética que el director Sam Mendes le pone a su trabajo tras las cámaras no es la misma que comporta el personaje según su tradición.

Dentro de esa “novedad” de “ensuciar” al personaje, los guionistas también optan por mostrarlo no como un agente sagaz, sino como un tosco y fuerte tipo que enfrenta los sucesos según se vayan dando, a puro meco y mucha dureza. Esa reciedumbre se le ve hasta como casanova.

No es la mejor opción, porque mete a la película dentro de esas cintas de acción que van en serie, pero no en serio, y, de paso, el relato viene a menos porque pierde inteligencia narrativa.

Hay más. Dentro de la influencia del realizador inglés Cristopher Nolan con Batman, en Operación Skyfall quieren jugar con los mundos oscuros de la personalidad de James Bond; pero se hace de manera tan superficial, que este 007 no es ni chicha ni limonada como sujeto con problemas emocionales.

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El relato está lleno de incoherencias, con un “malo” que uno nunca sabe de dónde saca para su logística asesina, bien encarnado por Javier Bardem, pese a cierta y homofóbica caricaturización. El último tercio del conflicto no tiene pies ni cabeza, ni que uno fuera estúpido para tragárselo de esa manera, pero no debo explicarlo aquí.

Las escenas de acción están bien filmadas; sin embargo, de una a otra, el argumento sufre de transiciones somníferas y de diálogos presuntuosos. También vemos que ciertos figurantes tendrán nuevos actores en futuras películas. Lo cierto es que este filme me ha hecho sentir más cariño por el 007 de ayer, el de Sean Connery, el de Roger Moore o el de Pierce Brosnan.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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