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El 1.° de mayo desde la barra de público del congreso

‘Creía que la Asamblea era un palacio, pero nada que ver’

Actualizado el 02 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Un cuidacarros josefino presenció de cerca la elección del Directorio legislativo

El visitante se quejó de la actitud de algunos diputados durante la sesión

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‘Creía que la Asamblea era un palacio, pero nada que ver’

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Se puso las zapatillas que usa en situaciones tan esporádicas como especiales. Son negras, sin lustrar, pero a fin de cuentas apropiadas para el protocolo de la ocasión. “¿Así estoy bien vestido?”, fue lo primero que preguntó al recogerlo en su casa, en Villa Esperanza de Pavas.

A las 7:45 a. m. José Alberto Cartagena Vargas ya iba encaminado a su primer encuentro cercano con la Asamblea Legislativa. El plenario está 200 metros al oeste de la esquina donde él cuida carros cinco noches a la semana, pero el hombre de 52 años nunca antes había puesto un pie dentro de este territorio.

“Hay diputados que yo siempre veo en el bar La Flota; ya va a ver los que me saludan; esos son los que me conocen. Son como mis amigos de cantina, y no es que sean borrachos, pero es que fue ahí donde los conocí”, advirtió a pocos metros de la puerta de ingreso.

En la barra de público del salón de sesiones plenarias, sus ojos se pegaron a la ventana y, haciéndose sombra con las manos, inspeccionó detenidamente todo lo que tenía delante, hasta comentar: “Me lo imaginaba más bonito. Yo creía que la Asamblea por dentro era como un palacio, y nada que ver. Está bien, pero es bastante humilde para lo que yo esperaba”.

Conforme ingresaban los legisladores, José señalaba a los que creía conocidos: “¡A ese lo he visto en el bar! ¡A ese también!”, exclamó hasta contar a nueve diputados mientras hacia el ademán de saludarlos. “La próxima me van a reclamar por ‘echármelos al pico’”.

No se sabe el nombre de ninguno y dice que apenas sospechaba que eran legisladores por los “carros en que llegan y por el porte”. Tampoco tenía noción de cuántos diputados hay en cuesta de Moras, pero es que, hasta ayer, su mayor acercamiento político había ocurrido en las elecciones presidenciales que ganó Calderón Fournier.

‘Taylor’ (como lo conocen por su faceta de guachimán) acepta estar desinformado de la política: “Yo dejé de interesarme cuando vi que todos metían ‘las patas’. Voy a volver a votar cuando vea que alguien esté gobernando bien”.

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La molestias del día. Después de las 9:30 a. m. , el cuidacarros afinó los oídos para escuchar la primera votación de la mañana. “No se entiende nada; está todo enredado lo que dicen”, se quejaba antes de asomarse por la ventana a ver quién tomaba la palabra.

“Nadie le está poniendo atención al que está hablando”, expresaba molesto. “Esta gente está votando a lo loco: aquel diputado está leyendo un libro, este otro está pegado al teléfono y vea a ese que no suelta la computadora. Así no se puede votar... Tienen que estar ceñidos en escuchar al compañero.

”Les pasan la papeleta, le escriben encima y siguen con el teléfono en la mano . Es un irrespeto y un mal ejemplo para la gente que los está viendo por televisión”.

La queja la repitió al menos cinco veces: se la dijo al que firma esta nota, a la fotógrafa y hasta se la exteriorizó al diputado Wálter Céspedes, con quien se tomó una foto en un pasillo. “Él es el que nos cuida los carros cuando vamos allá”, aceptó el diputado socialcristiano, mientras José le sonreía con emoción a las cámaras que registraban el particular encuentro.

De vuelta a la barra de público, el cuidacarros se pavoneaba de tener foto con Céspedes y Carmen Muñoz, del PAC. “¿Usted no pensó que ellos se iban a tomar una foto con Taylor verdad?”, decía entre risas.

Siguieron las votaciones y el hombre de 1,65 metros de altura bostezaba entre un discurso y otro. Su jornada anterior, cuidando vehículos en el barrio La California, había concluido a las 3:00 a. m. y la falta de sueño le pasaba factura, al punto de que su cuerpo se resbalaba del asiento.

“Los diputados deberían salir a ver qué es lo que quiere esa gente que está ahí afuera, pero parece que no les importa”, comentó cuando llegaron los primeros manifestantes del día. Después del mediodía, Taylor aseguró haber visto suficiente por el día y dijo estar listo para irse. Se despidió de dos diputados más y abandonó la Asamblea a paso lento, ya que a una de sus zapatillas negras se le había abierto la suela.

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