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El Consejo Nacional de Salarios y el diálogo social

Actualizado el 20 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Nuestro país necesita urgentemente fortalecer el diálogo social en materia laboral

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En los próximos días, el Consejo Nacional de Salarios (CNS) tendrá que fijar el aumento en los salarios mínimos para los trabajadores del sector privado correspondiente al primer semestre del año 2013. Esta será la tercera ocasión en que dicho Consejo fijará salarios mínimos, tomando como base para la negociación los acuerdos alcanzados de forma tripartita hace solamente un año atrás.

A pesar de que existe un compromiso de todos los sectores de cumplir con tales acuerdos, en días pasados ya comenzaron a circular noticias y comunicados de algunas organizaciones de trabajadores en que llaman a hacer presión para tratar de obtener un aumento por encima de lo que la metodología podría arrojar.

La composición e importancia del CNS. El CNS fue creado por Ley y reúne 12 directores de los sectores gobierno, empresarios y trabajadores (3 propietarios y 1 suplente por cada sector). Desde hace más de dos años, tengo la responsabilidad de fungir como director propietario del CNS en representación del sector empresarial y tal condición me permite exponer algunos comentarios que ya he compartido a lo interno con mis compañeros directores.

La importancia que para el país tiene el CNS no se limita a la fijación semestral de salarios mínimos (que de por sí ya es sin duda una gran responsabilidad), en mi criterio, su mayor aporte es que representa la instancia permanente y activa de diálogo social más importante con la que cuenta el país y que debe servir como experiencia y base para el desarrollo de una nueva forma de regir las relaciones obrero-patronales en el sector privado.

La nueva metodología.

Una muy buena muestra de la madurez que ha alcanzado el CNS fue la aprobación unánime de la “metodología para la fijación de salarios mínimos” el 27 de octubre del 2011. Después de tres años de negociaciones internas, con la participación de técnicos de diversas áreas y la colaboración de la OIT, se alcanzó una nueva e innovadora metodología que para fijar los ajustes a los salarios mínimos, no solamente tomaba en consideración la inflación, sino, además, incluyó un factor de productividad, asegurando una proporcionalidad entre el crecimiento de la producción y una mayor remuneración a los trabajadores.

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Las tres partes acordamos que en los primeros semestres de cada año se iba a aprobar un aumento que tomará en consideración: inflación y productividad; y para los segundos períodos (como la última fijación) únicamente se aprobaría la semestralización de la inflación proyectada por el Banco Central para el año.

En la anterior fijación de salarios mínimos, el CNS aprobó por acuerdo dividido de sus directores (5 a favor, 3 en contra y 1 abstención) un aumento del 3% que debió aplicarse obligatoriamente para todos los salarios mínimos del sector privado de nuestro país. Ese aumento fue superior al 2,4695% que arrojaba la metodología y que apoyó únicamente el sector empleador. La diferencia del 0,53% lo votaron los directores representantes del gobierno y del sector de trabajadores como un reconocimiento parcial a la inflación del cuarto trimestre del año 2011.

Este aumento aprobado provocó que Uccaep retirara por varias semanas a sus directores del Consejo Nacional de Salarios, y la razón era evidente: hay que ampararse a lo que define la metodología aprobada, porque si no va a ser así, para qué trabajamos tantos años en lograr tal acuerdo.

Ahora para la fijación del primer semestre del 2013, recientemente se dio a conocer las intenciones del sector sindical en pedir un aumento del 3,1% y que adicionalmente se otorgue un 1% para los trabajadores con salarios mínimos.

Esperemos a ver cuál será la postura del Gobierno en esta ocasión, pero una vez más, los representantes del sector empresarial insistiremos en que los acuerdos son aprobados para cumplirse y por consiguiente, el aumento para este próximo semestre debe sujetarse estrictamente a lo que lo indique la metodología ya citada.

Así, nuestro país necesita urgentemente fortalecer el diálogo social en materia laboral. Esto ayudará a que los grandes cambios que debemos impulsar en esta área se logren de manera más expedita, sin tener que pasar por los lentos trámites legislativos tradicionales.

Sin embargo, para que el diálogo social sea fructífero, las partes que representan legítimamente a patronos y trabajadores deben procurar llegar a acuerdos y cumplirlos, así de sencillo.

Hacer algo distinto desmotiva y genera desconfianza en perjuicio de todos.

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